La historia de Celeste, mamá de cuatrillizas, con ganas de superarse día a día: "Agradezco por este milagro"
| 21 de Octubre de 2024 | 12:11
Ya pasó el Día de la Madre, pero las grandes historias, aún se siguen contando. En el invierno de 2011, una joven Celeste apareció en los medios de comunicación de Mar del Plata, para pedir ayuda: cursaba un embarazo múltiple y en la institución médica donde la trataban le avisaron que no podrían atender a las cuatro bebés al mismo tiempo durante los meses de incubadora que les esperaba después del nacimiento.
Incluso le sugirieron la posibilidad de trasladarse a Buenos Aires para el parto. En aquel momento, ella había asegurado que “ningún hospital o clínica privada me aseguró capacidad suficiente para asistirnos”.
Entonces, le abrieron las puertas del Hospital Especializado Materno Infantil (Hiemi), donde adaptaron la infraestructura necesaria para recibir a las bebas.
Celeste estuvo allí internada desde una semana antes de la cesárea programada. Las chicas nacieron el 4 de julio de 2011 y estuvieron más de un mes en sus incubadoras, con las permanentes visitas de su mamá y su papá, quienes se ocupaban personalmente de la alimentación. Fueron dadas de alta el 16 de agosto. Actualmente, 13 años después, Celeste trabaja en el servicio de limpieza del Hiemi.
Cuando nacieron las cuatrillizas Yemina, Luz, Abril y Guillermina, Celeste ya era madre de Azul (hoy 20 años) y Ramiro (19), y compartía la responsabilidad con Adolfo Landaburo, el padre de sus hijos, de quien hoy está separada.
Al embarazo múltiple lo califica directamente como “un milagro” y se considera “una elegida”, ya que esos casos se dan “uno entre 600 mil”. “Fue todo natural, no me hice ningún tratamiento de inseminación, y ninguno en la familia tenía antecedentes de mellizos o trillizos. Agradezco a la vida por ser portadora de este milagro”, dice.
“Somos familia numerosa y estoy sola, aunque el padre me pasa todo lo que corresponde –aclara– pero es duro llevarlo, es difícil, sobre todo porque ´las cuatri´ están entrando en la adolescencia. A veces es complicado”, le remarcó al medio La Capital de Mar del Plata.
Si bien describe que las chicas “se pelean entre ellas”, también reconoce: “Son muy unidas, se defienden mucho. Y para conseguir lo que quieren se complotan”. Las cuatro cursan el primer año del secundario en la escuela 58 y concurren todas a la misma división.
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