Lo que no se vio de una jornada maratónica
Edición Impresa | 30 de Noviembre de 2025 | 03:32
- Las elecciones en el Lobo comenzaban a las 9, pero nunca empiezan a esa hora. Si hace tres años fue un corte de luz, ahora fue el turno de las hojas demasiado chicas para registrar a los votantes con sus firmas. Para la CD saliente, “la interrupción del normal desarrollo de la jornada electoral es responsabilidad exclusiva de aquellos que hoy se negaron a cumplir con lo previamente establecido”. Al parecer, se había consensuado que las planillas de los padrones electorales no tendrían la celda para la firma del votante, pero alguien se dio cuenta de que la cosa podía terminar mal en una elección reñida y hubo que prender las impresoras. Al final, nada hubiera sido necesario tras el aplastante resultado final.
- Cuando se abrieron las puertas, todo fue mucho más tranquilo, al margen de algunas miradas de reojo que nunca faltan. Anacleto tenía guardados algunos enojos de una campaña que no fue sucia. “Es una lástima que se hable mal de la gente pero será cuestión de juntarse y tirar todos para el mismo lado”, dijo el empresario.
- Con el paso de las horas, aparecieron los refrigerios aportados por las agrupaciones para sus fiscales. Comida y gaseosas fueron claves para recargar energías hasta el final.
- Cuando Toto Medina estaba por hablar en una improvisada conferencia de prensa, una señora lo interrumpió al pedirle “algo para comer” en pleno Polideportivo. El entonces candidato dio dinero, beso y abrazo. “Estas cosas me emocionan, no quiero llorar, pero para mí es muy especial todo lo que está pasando, la venimos peleando”, dijo Medina. Los números, nuevamente como hace tres años, le dieron la espalda.
- La lluvia no frenó el ímpetu de los socios, que se acercaron a la sede, votaron y nunca se fueron. Lo que parecía un plan ideal, con menos mesas y rápido tránsito, chocó con la realidad de un Polideportivo que se convirtió en cualquier pedacito del Bosque, donde amigos, conocidos, vecinos, compañeros o rivales en las urnas hablaron de las elecciones, del partido con Barracas, de Zaniratto o de la Comisión saliente.
- Con el paso de las horas, muchos ahora exdirigentes pasaron por la cancha de básquet como Salvador Robustelli, Oscar González Arzac y Juan Gossen, entre otros. Mientras, Daniel Onofri elogiaba la camaradería y riseuñamente se decía ganador del “campeonato mundial del saludo”, Diego Patiño no se cruzó con Emanuel Di Loretto, que golpeó bajo la línea de flotación a Unir. Luego, la lluvia de votos les desdibujó la sonrisa.
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