VIDEO.- "A mi mamá me la mataron dos veces": dolor y bronca por la mujer asesinada en Barrio Hipódromo
| 4 de Febrero de 2025 | 11:02
A corazón abierto, con el dolor atravesando cada una de sus palabras y un vacío imposible de llenar. La muerte tocó su puerta de manera inesperada y el nada poder hacer despertó la sensación de impotencia. De lo que iba a ser una simple compra previo al festejo de un cumpleaños terminó siendo su última noche. El asesinato a sangre fría de Elba del Valle Contreras paralizó a los vecinos de Barrio Hipódromo en La Plata, y dejó en pedazos a sus hijos, familiares y amigos. "A mi mamá la mataron dos veces", la frase que aún retumba.
El pasado miércoles 29 de enero, por la noche, Elba salió de su casa y recorrió un par de metros para comprar una gaseosa. "Mi mamá se había mudado hacía muy poco a la zona", detalló Belén, una de las hijas, en diálogo con Diario El Día. No pasó todavía una semana de lo que terminó siendo el peor día de su vida, cuando lo que debería haber pasado esa noche era que su mamá vaya al cumpleaños de una amiga.
Era la esquina de 119 y 40, zona de casas bajas, a solo 100 metros del hipódromo platense, a apenas 400 del bingo. Elba abrió la puerta de su casa y salió sin billetera, solo con el efectivo justo para hacer la compra y volver. Sin embargo se topó con un hombre de 33 años, en un estado fuera de sí y que directamente la apuñaló sin mediar palabra alguna. "A mi mamá me la mataron dos veces. Lo quieren marcar como que sufrió brote psicótico, pero eso, que no le puedo decir ser humano, siempre está con una bandita en las afueras del bingo. Fue premeditado, porque no solo atacó a ella: se cargó a cinco personas, de las cuales una grave, otros con heridas cortantes y mató a mi mamá. Sabía lo que hacía".
Belén lo reiteró. "A mi vieja la mataron dos veces". Con ojos llorosos, una voz que sacaba fuerza desde lo profundo para mantenerse y el saber que ahora no puede quedarse de brazos cruzados. "La mataron dos veces, porque cuando llegó el patrullero dijeron que 'por protocolo no la podían trasladar al hospital'. ¿Decime qué policía fue desafectado por levantar a una persona en ese estado? No tuvieron sangre, porque el hospital estaba a una cuadra y media. Esos dos que estaban en el patrullero tuvieron falta de humanidad, porque quizás si la cargaban en su momento quizás no sobrevivía pero hubiera tenido una muerte más digna", manifestó una de las hijas de la víctima.
"Los vecinos le dieron una muerte diga, los vecinos. Si era por los policías, mi mamá hubiese muerto en la calle como un perro". Fue uno de los que se acercó a la escena quien, a la espera de que los oficiales actuen, tomó la valentía de tomarla y trasladarla esos 150 metros hasta el Ricardo Gutiérrez. "Pasaron entre 15 y 20 minutos, entre que quedó en el piso y pudo ingresar al hospital. No querían hacerle más daño del que le habían hecho, pero se cansaron y la llevaron ellos. Estoy enormemente agradecida, porque le dio una muerte digna a mi vieja", sostuvo. Aunque no todos los vecinos.
Susana, una vecina, quiso acercarse pero el miedo a ser la próxima la invadió, “Yo estaba sentada y vi todo. Veo cuando la chica viene caminando, todo, no es que miré de casualidad, el hombre estaba atrás y ella grita `dejame, dejame´. La atacó con la punta y empezó a gritar `auxilio, socorro´", fue uno de los testimonios más cercanos sobre la escena del crimen, de la cual la hija de la víctima se agarró con el fin de entender cómo fueron los últimos minutos de vida de su madre.
El agresor, identificado como Juan José Juárez, de 33 años, está imputado por "homicidio, tentativa de homicidio y lesiones". Días atrás se negó a declarar ante el fiscal. “No me dijo nada, él estaba drogado, se acercó y me la dio nomás”, contó Juan Manuel, otro de los sobrevivientes del ataque. “Tenía una punta nada más, me cortó y cuando escapé le dije al de la heladería que me lleve al hospital”. "Y fue un perro el que salvó a más. Estaba por ahí y lo mordió todo cuando empezó a atacar, me salvó la vida. Cuando le tira la puñalada, se le encima a la carrera y lo tira”, relató Juan Manuel.
"Hay otros que se quedaron viendo, se quedaron grabando, morbosas", detalló Belén, ampliando sobre esa noche sangrienta y donde la solidaridad en algunos quedó al desnudo. En épocas de redes sociales activas y visibilizar cada situación, Belén también apuntó contra ellos. Una mujer agonizando, la muerte que se personificó en un hombre que solo tenía intenciones de dañar a otras y teléfonos que sirvieron como "testigos" más que herramientas de salvación. "Yo creo en el karma, todas esas personas algo van a sufrir. Pero no espero que sea algo como esto, esto no se lo deseo a nadie. No duermo hace tres días, tengo al video en loop en mi cabeza. Pedí que lo sacaran. Tengo un sobrino, y mi hermano no quiere ver las redes", contó.
En el velorio llegó esa contención tan necesaria como inesperada, "porque nosotros no teníamos ni idea qué hacer en estos casos, qué preguntar o qué se necesita". "Mi mamá era una persona muy trabajadora, crió a tres hijos sola porque mi viejo la dejó y ella se puso la familia al hombro. Le encantaba bailar, era feliz con amigas pero también feliz siendo solidaria. Recontra solidaria. Le gustaba participar en donaciones. Era amante de Marylin, de los jazmines y muy compañera de sus compañeros. Los amigos de la Facultad de Humanidades vinieron a despedirla y estoy agradecida con todos. Porque para ella, todas eran sus hijas y las adoptó como si fuese madre de todas", señaló.
"Hoy ruego que la fiscal haga su trabajo, sé que es excelente. Y estamos hablando con un abogado porque esta persona no merece tocar la calle jamás", finalizó. El miedo todavía la invade, la bronca está latente y el pedido de justicia empieza a formar parte de su discurso. Belén y su familia exigen, pero también dieron cuenta de los dos puntos de lo que es capaz, lamentablemente, el ser humano. "A mi mamá la mataron dos veces", la frase que aún retumba.
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