Habilitan visitas a la cárcel venezolana donde está Nahuel Gallo
Edición Impresa | 12 de Enero de 2026 | 02:33
La habilitación de visitas familiares en la cárcel de El Rodeo I, a las afueras de Caracas, reavivó la expectativa por nuevas liberaciones de presos políticos en Venezuela y se convirtió en una señal seguida con atención tanto dentro como fuera del país.
Por primera vez en más de un año y medio, familiares y allegados de detenidos pudieron ingresar al penal para ver a sus seres queridos, una medida inédita en meses y que se produce en un clima de fuerte incertidumbre sobre el alcance real del proceso de excarcelaciones anunciado por el gobierno interino.
Desde las primeras horas de ayer, decenas de personas se congregaron en las inmediaciones de El Rodeo I en busca de información. Entre los internos habilitados para recibir visitas figuran dirigentes opositores como Freddy Superlano y el gendarme argentino Nahuel Gallo, cuya detención ha generado preocupación diplomática y una intensa expectativa en su entorno familiar.
La posibilidad de verlo tras un largo período de aislamiento fue interpretada por muchos como un gesto previo a una eventual liberación, aunque sin confirmaciones oficiales.
La reapertura de visitas se inscribe en un proceso más amplio y errático de excarcelaciones. En los últimos días se registraron liberaciones puntuales en otros centros de detención, como El Helicoide y la cárcel de Yare, pero las familias denuncian la ausencia de información clara, listas oficiales o cronogramas definidos.
En muchos casos, aseguran, los avisos llegan apenas minutos antes de que un detenido sea liberado, alimentando la angustia y la incertidumbre.
CONTEXTO POLÍTICO EXCEPCIONAL
El contexto político es excepcional. Tras la captura de Nicolás Maduro y su traslado a Estados Unidos para enfrentar cargos por narcotráfico, el gobierno de la presidenta interina Delcy Rodríguez prometió cooperar con Washington y liberar a un “número importante” de presos políticos. Hasta ahora, sin embargo, solo se contabilizan entre 17 y 21 excarcelaciones, según Foro Penal y otras organizaciones de derechos humanos, frente a una cifra estimada de entre 800 y 1.200 detenidos por motivos políticos.
La medida implica un cambio notable, ya que hacía meses que no se permitían visitas en El Rodeo I
El presidente estadounidense Donald Trump celebró públicamente las liberaciones iniciales y afirmó que Venezuela inició “a lo grande” el proceso, aunque en la práctica avanza a cuentagotas. Mientras tanto, familiares mantienen vigilias frente a las cárceles, con velas y carteles, reclamando la libertad de todos los detenidos. “No vinimos de visita, vinimos a buscarlos”, resumió una mujer que espera noticias de cinco familiares presos en El Rodeo I.
Las visitas se realizaron bajo estrictos protocolos: ingreso encapuchado, entrega de productos de higiene y encuentros a través de un vidrio. Aun así, el solo contacto fue vivido como un alivio tras meses de silencio. La muerte bajo custodia de un policía detenido por traición a la patria, denunciada por oenegés, añadió tensión y urgencia a los reclamos.
Para los allegados de Nahuel Gallo y de otros presos políticos, la reapertura de El Rodeo I es una señal ambigua: un gesto humanitario largamente esperado, pero también una prueba de que las decisiones siguen siendo discrecionales. En un país marcado por la presión internacional y la fragilidad institucional, cada visita alimenta la esperanza de que el próximo paso sea, finalmente, la libertad.
Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE