Tensión en Nordelta: ordenan desalojar carpinchos
Edición Impresa | 13 de Enero de 2026 | 02:02
Nordelta amaneció ayer con una escena poco habitual incluso para un barrio acostumbrado a lo exclusivo: un operativo nocturno, jaulas con redes y carpinchos convertidos en protagonistas involuntarios de un expediente judicial. Según denunciaron vecinos y activistas, personal de Flora y Fauna de la Provincia avanzó con un procedimiento para trasladar a los animales, aun cuando existe una cautelar que los protege.
Desde la agrupación Carpinchos Nordelta Somos Su Voz pusieron el grito en el cielo. “Quieren desalojar a los carpinchos de Nordelta: Flora y Fauna puso dos jaulas trampas para atraparlos y arrancarlos de su hogar así nomás”, denunció una integrante de la entidad.
Ante el despliegue, vecinos y activistas organizaron una vigilia en el barrio Silvestre, en la entrada sur del complejo. Allí pasaron la noche del domingo con el objetivo de frenar el traslado de los animales, que días antes ya habían visto cómo se colocaban redes en el perímetro, una señal bastante clara de que alguien había decidido pasar de la discusión a la acción.
La discusión legal sumó un condimento extra. Mientras una cautelar seguía formalmente vigente, un fallo de primera instancia autorizó a Flora y Fauna a ingresar a los barrios y avanzar con el procedimiento.
La orden fue firmada por la jueza en lo Contencioso Administrativo de San Isidro, María Paula Venere, quien estableció que los carpinchos deberían ser capturados mediante jaulas con redes y esperando que ingresaran a las trampas “por voluntad propia”, una expresión que generó más ironías que tranquilidad.
UNA “PRUEBA PILOTO”
El traslado, según lo dispuesto, alcanzaría sólo a machos y a ejemplares que no estén en gestación ni tengan crías pequeñas. Las hembras preñadas y sus crías permanecerían en el lugar. Un administrador de Nordelta explicó a los medios que el operativo era una “prueba piloto” y que solo se moverían 12 carpinchos de una familia de alrededor de 30.
Desde el country remarcaron que la población total ronda los 900 animales y que el llamado “desalojo” se concentra en sectores donde se registran más atropellamientos, especialmente en la calle principal que los carpinchos cruzan para llegar a una pequeña isla donde habitan.
Del otro lado, las asociaciones protectoras sostienen que una resolución posterior de la Cámara ordenó frenar cualquier traslado hasta resolver la cuestión de fondo.
El hecho es que Nordelta volvió a quedar en el centro de una escena tan argentina como surrealista: desarrollo urbano, fauna silvestre, fallos que se pisan entre sí y carpinchos que, sin saberlo, terminaron protagonizando un debate sobre quién llegó primero y quién tiene derecho a quedarse en uno de los barrios más exclusivos del país.
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