Autos de alta gama y la mansión de Pilar, en la mira

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El caso que complica a Claudio “Chiqui” Tapia y a parte de su entorno gana impulso con otro expediente. Es el que tiene que ver con la compra de bienes de alto valor presuntamente vinculados a supuestos testaferros de la cúpula de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y que ayer sumó la declaración de una testigo clave.

Esta denuncia, que se abrió a partir de una presentación realizada por dirigentes de la Coalición Cívica, pone el foco en la adquisición de una mansión en Pilar, valuada en millones de dólares, y en la compra de una flota de vehículos de alta gama: más de 50 autos y motos, por casi 4 millones de dólares, fueron secuestrados por orden judicial en un galpón vinculado al mismo predio.

Según documentación judicial y peritajes fiscales, la propiedad en cuestión figura a nombre de Real Central S.R.L., una sociedad de reciente creación cuyos dos únicos socios registrados son un monotributista de bajos ingresos, Luciano Pantano, y su madre, Ana Conte, jubilada y con escaso poder adquisitivo.

A partir de esa inconsistencia, el juez en lo Penal Económico Marcelo Aguinsky busca determinar si esos bienes formaron parte de un esquema de ocultamiento de activos por parte de la cúpula de la AFA y si para ello se valieron de Pantano y Conte como presuntos testaferros.

Como parte de esta investigación, ayer se sumó la declaración de una testigo clave. Una gerenta del banco Coinag, donde tenía cuenta la sociedad Real Central, de Pantano y su madre, viajó desde Rosario para declarar ante el juez Aguinsky y confirmó que los fondos depositados en la entidad eran bajos, por lo que consideró “imposible” que el pago por la compra de los vehículos de alta gama secuestrados en la mansión de Pilar haya salido de ese banco.

Entre otros puntos, el magistrado le preguntó a la testigo por el caso puntual de la compra de un Porsche valuado en casi 500 millones de pesos, una suma que constaba en una certificación realizada por un contador y que consignaba que los fondos habían salido de la cuenta de Real Central en esa entidad. Algo que la gerenta rechazó, al ratificar que los fondos eran “mínimos” y que “era imposible” que con ellos pudiera comprarse una flota de autos, lo que complica aún más la situación de los presuntos testaferros vinculados a directivos de la AFA.

¿Cómo se pagaron, entonces, los 54 autos y motos de alta gama secuestrados en la lujosa propiedad de Pilar? Eso es lo que apunta a esclarecer la Justicia.

 

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