La economía de 2026, entre límites del mercado interno y la estabilidad
Edición Impresa | 18 de Enero de 2026 | 02:31
Esteban Pérez Fernández
eperezfernandez@eldia.com
El punto de partida de 2026 encuentra a la economía argentina con señales contrapuestas. Por un lado, una inflación que dejó atrás los registros de tres dígitos y un marco fiscal más estricto; por el otro, un consumo que cerró 2025 sin una tendencia clara y con fuertes diferencias entre sectores, niveles de ingresos y regiones. Esa combinación define el telón de fondo sobre el que se construyen las expectativas para el año en curso.
Durante 2025, el consumo tuvo una dinámica irregular. Tras una recomposición parcial en algunos rubros durante la primera mitad del año, el segundo semestre mostró un freno marcado. La suba de tasas de interés, la volatilidad del escenario electoral y una mayor cautela de los hogares recortaron el gasto, en especial en bienes de mayor valor. El resultado fue un mercado interno sostenido por impulsos puntuales, pero sin un motor sólido que permitiera consolidar una recuperación generalizada.
Al respecto, Sebastián Menescaldi, director asociado de EcoGo, describió un consumo “relativamente planchado” tras la recomposición observada entre 2024 y comienzos de 2025. Según explicó, el crédito funcionó como un amortiguador durante buena parte del año pasado, pero ese canal perdió fuerza por la suba de tasas y por el nivel de endeudamiento que alcanzaron muchos hogares. Para 2026, anticipó un crecimiento bajo y muy diferenciado, con contrastes cada vez más visibles entre segmentos de la población.
Esa segmentación se reflejó en los datos sectoriales. El consumo masivo cerró 2025 con números negativos: las ventas en supermercados acumularon caídas durante varios meses y se ubicaron claramente por debajo de los niveles de 2023. Los centros de compras mostraron repuntes puntuales, aunque sin revertir la tendencia general. En electrodomésticos y autos se observó una recuperación moderada en unidades, favorecida por la baja de precios relativos y el aumento de importaciones, pero con problemas de rentabilidad y señales de desaceleración hacia el cierre del año.
El panorama fue aún más ajustado para las pequeñas y medianas empresas. Un informe de la consultora Qualy, basado en datos de CAME, mostró que las ventas minoristas pymes cerraron 2025 en terreno negativo, incluso durante diciembre, pese al efecto estacional de las fiestas y el cobro de aguinaldos. El consumo se mantuvo racional y orientado a promociones, en un contexto de pérdida de poder adquisitivo y costos elevados. En la industria pyme, la producción encadenó varios meses de retracción, con inversión postergada y utilización de capacidad instalada en niveles bajos.
Dentro de ese cuadro, algunos sectores aparecen con mayor margen de mejora. La construcción surge como uno de los rubros con potencial para recuperar actividad en 2026, impulsada por desarrollos inmobiliarios, obra pública a nivel provincial y concesiones vinculadas a privatizaciones. Esa dinámica podría atenuar el deterioro del empleo en determinados segmentos, aunque sin modificar de manera sustancial el panorama general del consumo.
Desde la consultora Analytica, Claudio Caprarulo advirtió que el arranque de 2026 no exhibió un cambio de tendencia en el consumo. Señaló que los salarios reales permanecen en niveles similares a los de noviembre de 2023 y que la creación de empleo se concentra en el cuentapropismo, un segmento con ingresos más bajos y mayor informalidad. En ese marco, la evolución del gasto quedará atada a dos variables centrales: la continuidad del proceso de desinflación y la reactivación del crédito para los hogares.
El crédito funcionó como un gran amortiguador durante buena parte del año pasado
Las proyecciones internacionales aportan una mirada algo más optimista sobre el marco macroeconómico. Goldman Sachs estimó que la inflación argentina podría desacelerarse hasta el 20% en 2026, el nivel más bajo en más de una década. En materia de actividad, el banco proyectó un crecimiento del PBI del 2,7% para este año, apoyado en la inversión y en una mejora gradual de los salarios reales, con condiciones financieras algo más favorables.
El Banco Mundial, en tanto, prevé que la economía argentina crezca alrededor del 4% en 2026, aunque con una moderación respecto del impulso observado en 2025. El organismo señaló que el calendario electoral y la cautela de los agentes económicos podrían influir sobre las decisiones de consumo e inversión, aun en un contexto regional de bajo crecimiento. Pese a ello, la Argentina se ubicaría entre las economías con mayor expansión de América latina.
El Fondo Monetario Internacional también proyecta una desaceleración inflacionaria para 2026, en un escenario global de menor presión de precios. Sin embargo, advirtió que la Argentina seguirá entre los países con inflación más alta del mundo, lo que condiciona la recomposición de ingresos y el desempeño del mercado interno. Al mismo tiempo, el FMI estimó que el PBI argentino alcanzará los U$S668.000 millones, lo que mantendría al país entre las principales economías del planeta por tamaño.
Hacia adelante, el consenso entre analistas es que 2026 será un año de crecimiento moderado, con mayor estabilidad macroeconómica, pero con límites claros en el frente social y productivo. La recuperación dependerá de la evolución del empleo formal, de los salarios y del acceso al crédito en un contexto donde las cuotas ya no se licúan con la inflación y los hogares enfrentan presupuestos más ajustados. En ese equilibrio delicado se jugará buena parte del desempeño económico del año.
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