El legado de Valentino Garavani: el último emperador del glamour
Edición Impresa | 25 de Enero de 2026 | 06:24
La muerte de Valentino Garavani marcó el cierre de una de las etapas más influyentes y refinadas de la historia de la moda contemporánea. Su nombre quedó para siempre asociado a una idea de elegancia absoluta, al lujo entendido como una forma de arte y a una belleza clásica que evitó la estridencia y las modas pasajeras. A lo largo de más de cinco décadas, su obra atravesó geografías, generaciones y linajes, dejando una huella profunda tanto en los palacios de la realeza como en las alfombras rojas más fotografiadas del mundo.
El vestido de Máxima en su casamiento con el rey Guillermo de Países Bajos, el 2 de febrero de 2002. Hecho en seda de color marfil (mikado de seda) por Valentino Garavani / Pinterest
Valentino no se limitó a vestir cuerpos: construyó imágenes destinadas a perdurar en la memoria colectiva. Comprendió tempranamente que la moda, cuando alcanza su máxima expresión, se convierte en un lenguaje simbólico capaz de expresar poder, identidad y emoción. Por eso sus diseños fueron elegidos para momentos irrepetibles, aquellos en los que la historia personal se cruza con la historia pública y queda fijada para siempre en una imagen.
Anne Hathaway, durante la Semana de la Moda de París en enero de 2022, vestida por Valentino: un abrigo largo azul marino con botones dorados sobre un minivestido floral de cuello blanco, complementado con medias negras y botas de plataforma / Pinterest
Uno de esos momentos fue el vestido de novia que diseñó para Máxima Zorreguieta en su boda con el entonces príncipe heredero de los Países Bajos. Confeccionado en seda mikado color marfil, de líneas sobrias, mangas clásicas y una cola majestuosa, el diseño sintetizó la filosofía estética de Valentino: lujo sin exceso, tradición sin rigidez y una feminidad contenida.
Con una creación roja vibrante de Valentino Haute Couture y el detalle de la flor gigante tridimensional (una rosa), Jennifer Lopez posó para la portada de la edición de diciembre de 2022 de la revista Vogue, capturada por la legendaria fotógrafa Annie Leibovitz / Pinterest
Otro instante imborrable ocurrió en 1991, cuando Sophia Loren, ícono eterno del cine italiano, subió al escenario de los Premios Oscar para recibir su galardón honorífico. Vestida por Valentino, con un diseño negro de bordados sutiles que realzaba su figura sin competir con su presencia, la actriz sostuvo la estatuilla dorada en una escena que condensó décadas de glamour europeo frente a los ojos de Hollywood.
Yasmin Le Bon, con un vestido sin tirantes en el clásico rojo Valentino de la colección Primavera/Verano 1987 de Valentino. Fotografiado por David Bailey / Pinterest
A lo largo de su carrera, Valentino se convirtió en el diseñador de confianza de mujeres que entendían la moda como una extensión de su identidad pública. Jacqueline Kennedy, tras dejar la Casa Blanca, eligió sus diseños para redefinir su imagen lejos del protocolo. Diana de Gales encontró en Valentino una sofisticación acorde a su transformación personal, mientras que Julia Roberts, al ganar el Oscar en 2001, hizo historia con un vestido blanco y negro del archivo del diseñador, una elección que desafió las reglas del momento y quedó consagrada como uno de los looks más recordados de la ceremonia.
Con un vestido de alta costura de Valentino Garavani, la actriz italiana Sophia Loren sosteniendo su Oscar Honorífico durante la 63.ª edición de los Premios de la Academia, celebrada el 25 de marzo de 1991 / Pinterest
Ese vínculo entre la alta costura y quienes supieron valorarla se expresó también en figuras del jet set como Rossella della Giovampaola, quien atesoró y lució diseños emblemáticos de Valentino como piezas de valor histórico y afectivo. Tras su retiro de la alta costura, la influencia del diseñador no se diluyó: se consolidó como referencia para nuevas generaciones.
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