Otro intento fallido para frenar la invasión rusa

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Las negociaciones para poner fin a la guerra en Ucrania concluyeron ayer en Ginebra sin un acuerdo definitivo, pese a algunos avances parciales, según informó el presidente ucraniano Volodimir Zelenski.

El principal obstáculo sigue siendo el control territorial, en especial el futuro del Donbás, donde Moscú exige la retirada de las fuerzas ucranianas de zonas que aún dominan, una condición que Kiev rechaza de plano.

Las conversaciones, mediadas por EE UU y basadas en un plan que contempla concesiones territoriales a cambio de garantías de seguridad, lograron consensos técnicos sobre un eventual alto el fuego y su supervisión internacional. Sin embargo, Zelenski advirtió que falta la “voluntad política” necesaria para concretarlo y expresó dudas sobre la intención real de Rusia de detener la guerra. El jefe negociador ruso, Vladimir Medinski, calificó las reuniones de “difíciles pero profesionales”, mientras que su par ucraniano, Rustem Umiérov, habló de progresos sin revelar detalles. Washington, bajo la presidencia de Donald Trump, impulsa un acuerdo tras casi cuatro años de conflicto, aunque sin resultados concluyentes.

Las rondas en Ginebra siguieron a encuentros previos en Abu Dabi y se desarrollaron en medio de nuevos ataques rusos con drones y misiles. Para el emisario estadounidense Steve Witkoff, el simple hecho de que el diálogo continúe ya representa un avance, aunque la paz todavía parece lejana.

 

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