Comer entre plantas: la naturaleza gana espacio en la gastronomía local
Edición Impresa | 19 de Febrero de 2026 | 04:01
Durante mucho tiempo, la gastronomía se pensó casi exclusivamente desde el plato. Hoy, en cambio, cada vez más espacios entienden que comer también es una experiencia integral: importa qué se come, pero también dónde, cómo y en qué entorno. En ese nuevo mapa, las plantas, las huertas y la naturaleza dejaron de ser un detalle decorativo para transformarse en concepto, refugio y lenguaje. En La Plata, este cruce entre bienestar y comida empieza a consolidarse con fuerza.
Botánica
En los últimos meses, la ciudad sumó dos aperturas que confirman esta tendencia. Una de ellas es Ravello Jardín, un espacio que integra vivero, jardín y propuesta gastronómica, donde las plantas conviven naturalmente con las mesas y el recorrido invita tanto a comer como a mirar, elegir y llevarse verde a casa. La otra es Jardín Primitivo (6 esquina 64), un restaurante que construye su identidad desde lo orgánico y lo sensorial, con una ambientación exuberante que apela a los sentidos y propone una pausa en clave natural dentro de la ciudad.
Coronillo
Lejos de ser casos aislados, estas aperturas dialogan con proyectos que ya venían marcando el camino. Botánica (58 e/ 11 y 12) combina café, flores y plantas en un ambiente que invita a quedarse, mientras que La Selva (42 e/ 12 y 13), une estudio de yoga, café de especialidad y un entorno cargado de verde, reforzando una idea de bienestar que va más allá de la alimentación y se vincula con el cuerpo, el descanso y la respiración.
La Selva
En esta misma línea aparece Coronillo (146 y arroyo Carnaval), donde el vínculo con la naturaleza no es solo estético: la huerta propia forma parte del proyecto y define la lógica de la cocina. En ese restaurante plant based de City Bell el origen de los ingredientes, la estacionalidad y el trabajo con la tierra se traducen en platos que buscan expresar una relación directa entre lo que se cultiva y lo que llega a la mesa.
Ravello Jardín
El fenómeno no es exclusivo de La Plata. En la Ciudad de Buenos Aires, Casa Futuro funciona como un caso testigo a mayor escala. Ubicado frente al Lago Regatas, en Palermo, el proyecto recuperó un predio de 5.700 m² abandonado durante más de una década y lo transformó en un ecosistema que integra gastronomía, cultura, bienestar y naturaleza. Con más de 4.200 plantas nativas y adaptadas, huerta educativa, mercado de productores, propuestas culinarias con foco agroecológico y actividades como yoga, cine al aire libre y música, Casa Futuro propone una idea de sustentabilidad posible, pragmática y vivida.
Jardín Primitivo
Más que una moda pasajera, estos espacios parecen señalar un cambio de paradigma: la gastronomía como experiencia de bienestar, el verde como parte del relato y el acto de comer como un momento para bajar un cambio. En tiempos de ruido y velocidad, sentarse a la mesa rodeado de plantas, huertas y luz natural empieza a ser, también, una forma de cuidarse.
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