Comer entre plantas: la naturaleza gana espacio en la gastronomía local

La gastronomía atraviesa un momento de transformación en el que ya no alcanza solo con comer bien. Cada vez más espacios buscan ofrecer experiencias que conecten con el bienestar, el entorno y una forma de habitar el tiempo con menos ruido

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Durante mucho tiempo, la gastronomía se pensó casi exclusivamente desde el plato. Hoy, en cambio, cada vez más espacios entienden que comer también es una experiencia integral: importa qué se come, pero también dónde, cómo y en qué entorno. En ese nuevo mapa, las plantas, las huertas y la naturaleza dejaron de ser un detalle decorativo para transformarse en concepto, refugio y lenguaje. En La Plata, este cruce entre bienestar y comida empieza a consolidarse con fuerza.

Botánica

En los últimos meses, la ciudad sumó dos aperturas que confirman esta tendencia. Una de ellas es Ravello Jardín, un espacio que integra vivero, jardín y propuesta gastronómica, donde las plantas conviven naturalmente con las mesas y el recorrido invita tanto a comer como a mirar, elegir y llevarse verde a casa. La otra es Jardín Primitivo (6 esquina 64), un restaurante que construye su identidad desde lo orgánico y lo sensorial, con una ambientación exuberante que apela a los sentidos y propone una pausa en clave natural dentro de la ciudad.

Coronillo

Lejos de ser casos aislados, estas aperturas dialogan con proyectos que ya venían marcando el camino. Botánica (58 e/ 11 y 12) combina café, flores y plantas en un ambiente que invita a quedarse, mientras que La Selva (42 e/ 12 y 13), une estudio de yoga, café de especialidad y un entorno cargado de verde, reforzando una idea de bienestar que va más allá de la alimentación y se vincula con el cuerpo, el descanso y la respiración.

La Selva

En esta misma línea aparece Coronillo (146 y arroyo Carnaval), donde el vínculo con la naturaleza no es solo estético: la huerta propia forma parte del proyecto y define la lógica de la cocina. En ese restaurante plant based de City Bell el origen de los ingredientes, la estacionalidad y el trabajo con la tierra se traducen en platos que buscan expresar una relación directa entre lo que se cultiva y lo que llega a la mesa.

Ravello Jardín

El fenómeno no es exclusivo de La Plata. En la Ciudad de Buenos Aires, Casa Futuro funciona como un caso testigo a mayor escala. Ubicado frente al Lago Regatas, en Palermo, el proyecto recuperó un predio de 5.700 m² abandonado durante más de una década y lo transformó en un ecosistema que integra gastronomía, cultura, bienestar y naturaleza. Con más de 4.200 plantas nativas y adaptadas, huerta educativa, mercado de productores, propuestas culinarias con foco agroecológico y actividades como yoga, cine al aire libre y música, Casa Futuro propone una idea de sustentabilidad posible, pragmática y vivida.

Jardín Primitivo

Más que una moda pasajera, estos espacios parecen señalar un cambio de paradigma: la gastronomía como experiencia de bienestar, el verde como parte del relato y el acto de comer como un momento para bajar un cambio. En tiempos de ruido y velocidad, sentarse a la mesa rodeado de plantas, huertas y luz natural empieza a ser, también, una forma de cuidarse.

 

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