Virginia Giuffre, la mujer que hizo caer al príncipe
Edición Impresa | 20 de Febrero de 2026 | 02:32
La detención de Andrew Mountbatten-Windsor, antes conocido como el príncipe Andrés, volvió a colocar en el centro del escenario a Virginia Giuffre, la mujer cuya denuncia fue decisiva para erosionar la posición pública del hijo de Isabel II y hermano de Carlos III. El arresto, vinculado a nuevos documentos del caso Jeffrey Epstein, reavivó un escándalo que marcó a la monarquía británica.
Nacida en 1983, Giuffre afirmó que fue captada siendo menor de edad por la red de Epstein y su colaboradora Ghislaine Maxwell. Según su testimonio, fue trasladada por distintos países y obligada a mantener relaciones sexuales con hombres influyentes. Entre ellos señaló al entonces duque de York, a quien acusó de haber abusado de ella cuando tenía 17 años.
En agosto de 2021 presentó una demanda civil en Estados Unidos contra Andrés. El príncipe negó de manera categórica las acusaciones y aseguró no conocerla. Sin embargo, en febrero de 2022 ambas partes alcanzaron un acuerdo extrajudicial que incluyó una compensación económica y una declaración en la que el miembro de la realeza expresaba pesar por su relación con Epstein. El pacto evitó un juicio público, pero no disipó las dudas sobre el alcance de las responsabilidades.
La presión mediática y política ya había forzado a Andrés a apartarse de la vida pública en 2019, tras una controvertida entrevista televisiva en la que intentó explicar su vínculo con Epstein. La demanda de Giuffre consolidó el deterioro de su imagen y tuvo repercusiones institucionales dentro de la Casa Real.
Más allá de su batalla legal, Giuffre se convirtió en una figura emblemática en la lucha contra el tráfico sexual. Fundó iniciativas de apoyo a víctimas y ofreció testimonios detallados ante tribunales y medios, describiendo los mecanismos de captación y coerción que, según relató, sufrió durante su adolescencia. Su autobiografía, Nobody’s Girl: A Memoir of Surviving Abuse and Fighting for Justice, publicada póstumamente en octubre de 2025, reforzó su papel como activista y denunciante.
El 25 de abril de 2025, su familia informó que había fallecido a los 41 años en su granja de Australia Occidental. Las autoridades locales indicaron que no había indicios de circunstancias sospechosas y que la muerte fue un suicidio.
No obstante, declaraciones de su padre y antiguos mensajes de la propia Giuffre, en los que afirmaba no ser suicida, alimentaron especulaciones en redes sociales. Hasta ahora, no se ha difundido un informe oficial que contradiga la versión policial.
La figura de Virginia Giuffre, con su denuncia, no solo impactó en la vida de uno de los miembros más prominentes de la realeza británica, sino que también impulsó un debate global sobre abuso de poder, explotación sexual y la necesidad de rendición de cuentas incluso entre las élites.
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