La Argentina repitente
Edición Impresa | 25 de Febrero de 2026 | 01:52
Ing. Francisco Gliemmo *
franciscogliemmo@gmail.com
La experiencia vivida durante los procesos económicos de los ministros Martínez de Hoz, Alsogaray y Cavallo, en diferentes regímenes de gobierno, abriendo indiscriminadamente la economía sin previamente hacer los deberes internos y compensando el déficit fiscal producto del gasto público descontrolado con endeudamiento externo, inflación y pérdida de puestos de trabajo,y la experiencia populista de cuatro mandatos de gobierno, con cierre de la economía pero con gastos siempre superiores a las posibilidades recaudatoria del Estado, sumado a un gobierno macrista que intento un cambio que quedo en intenciones, arrojaron severas crisis socio-económicas con índice de inflación desorbitante, desocupación, pobreza, endeudamiento externo, etc..
A esa vivencia debería sumarse que en la actualidad se está transitando un impredecible y monumental cambio geopolítico con la irrupción del segundo mandato del presidente Trump, la guerra Rusia-Ucrania, la preeminencia China, etc., que obliga a cada País o Región a plantearse con rapidez y diplomacia, sopena de quedar totalmente marginado, de tener la obligación de adoptar un nuevo rol y cuya condición básica debería ser, sostener las fuentes de trabajo no “regalando” el mercado interno y proponiendo medidas estructurales para incrementar la competitividad de la producción.
Dependencia
Un ejemplo clarísimo de ello, lo dio el reconocido y respetado exprimer ministro italiano y expresidente del banco europeo, Mario Draghi, sobre el actual contexto de la Unión Europea que con claridad meridiana afirmaba que por no planificar estratégicamente, con velocidad y visión de futuro, su funcionamiento productivo y de seguridad, aprovechando su historia, conocimiento y capacidad tecnológica, dejó al arbitrio del mercado internacional, confiando en norma y reglamentaciones que se borraron de un plumazo, todo su potencial, lo que facilitó y fue utilizado como base de desarrollo por los países asiáticos, fundamentalmente China, por lo que hoy se encuentra en dependencia critica con los Estados Unidos y China y resultando un actor secundario en las decisiones.
El actual Gobierno, con esos antecedentes y en el actual escenario, independientemente de haber tenido como prioridad alcanzar el equilibrio fiscal y derrotar el flagelo inflacionario, en gran parte logrado, debe tener como objetivo básico e inmediato proponer un modelo productivo de valor agregado, que aproveche las materias primas existentes en nuestro extenso territorio, como gas, petróleo, litio, cobre, plata, granos de distintos tipos, etc., que tiene como ventajas comparativas y a través del conocimiento, que también lo tiene, transformar todo en ventajas competitivas con alto valor agregado lo que permitirá mayor competitividad y consecuentemente exportaciones de mayor valor que las exportaciones de commodities.
Valor agregado
Para que se entienda con ejemplos simples y de sentido común, cuando hablamos de generar valor agregado nos referimos a que el gas extraído en Vaca Muerta sea la materia prima de una petroquímica que elabore urea y muchos otros productos petroquímicos que importamos y que son insumos básicos para nuestra agricultura e industria y cuyos excedentes se pueden exportar en un mercado ávido de esos productos, lo mismo sucede con los minerales de litio, cobre, plata, fabricando baterías e insumos básicos para nuestras industrias y para nuestra producción granaría.
Esta es la forma de generar valor de exportación e ingreso de divisas, incrementando favorablemente la balanza comercial y generando trabajo de calidad en nuestro país. Para ello, como primera condición, es imprescindible una reforma tributaria integral que tienda a disminuir rápidamente la economía informal, que posibilite ampliar la base de aportantes y reducir la agobiante presión impositiva- Paralelamente debe acelerarse la modernización laboral que permita, de la misma manera, disminuir el altísimo porcentaje de trabajadores informales. Esta situación de informalidad económica y laboral, incompatible con la competitividad de cualquier sistema productivo, si no se corrige gradualmente en la misma medida que se decide la apertura del mercado el resultado no será diferente al ya conocido.
Obviamente, que para que pueda generarse un crecimiento sostenido y aspirarse a un concreto desarrollo que sea sinónimo de inclusión, equidad social y sostenibilidad, a las correcciones aludidas deben sumarse paralelamente políticas de Estado como la infraestructura básica vial, férrea y marítima que pueda gestar, a través de la logística, una competitividad que complemente definitivamente un modelo de desarrollo como todos los argentinos merecemos.
* Presidente del Consejo Consultivo para el Desarrollo Regional
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