Bill Gates salió a hablar de sus aventuras amorosas
Edición Impresa | 26 de Febrero de 2026 | 00:50
En medio de la tormenta por la publicación de los archivos del caso Jeffrey Epstein, Bill Gates rompió el silencio. Admitió “un grave error”. Reconoció aventuras amorosas. Pero fue tajante: negó cualquier vínculo con los crímenes del multimillonario acusado de tráfico sexual de menores.
La revelación sacudió a la Fundación Gates y volvió a poner bajo la lupa al cofundador de Microsoft, uno de los hombres más poderosos del planeta.
En una asamblea general —cuya grabación fue revisada por The Wall Street Journal— Gates enfrentó a sus empleados y habló sin rodeos.
“Fue un gran error pasar tiempo con Epstein”, reconoció. Admitió que organizó reuniones entre ejecutivos de su fundación y el financista que años antes ya se había declarado culpable por solicitar a una menor para prostitución.
La relación, según explicó, comenzó en 2011. Tres años después de aquella condena. “Lo que sé ahora lo hace 100 veces peor”, afirmó ante el personal, en referencia a la magnitud de los delitos de Epstein y a la conducta indebida que, según dijo, continuó durante años.
El momento más delicado llegó cuando Gates confirmó rumores que circulaban en borradores de correos atribuidos a Epstein y publicados por el Departamento de Justicia.
“Tuve aventuras”
“Sí, tuve aventuras amorosas”, reconoció.
Una con una jugadora rusa de bridge, conocida en torneos internacionales.
Otra con una física nuclear rusa, a quien —según explicó— conoció en actividades de negocios.
Epstein, en uno de los documentos difundidos, llegó a afirmar que ayudaba a Gates a “conseguir drogas” y a facilitar “citas ilícitas con mujeres casadas”. Gates no esquivó el tema de las aventuras, pero rechazó de plano cualquier otra implicación.
Frente a las versiones que lo vinculan al entorno más oscuro de Epstein, el empresario fue categórico: “No hice nada ilícito. No vi nada ilícito”.
Negó haber tenido relación con víctimas del financiero, quien fue hallado muerto en una cárcel de Nueva York en 2019 mientras esperaba juicio por tráfico sexual de menores.
Sin embargo, su nombre figura entre los más destacados en los documentos oficiales que revelan amistades cercanas, acuerdos financieros cuestionados y fotografías privadas.
Daño reputacional y presión pública
Gates admitió que su vínculo con Epstein perjudicó el trabajo filantrópico de su organización. La Fundación Gates emitió un comunicado intentando cerrar la herida: “Bill habló con franqueza, abordó varias preguntas en detalle y asumió la responsabilidad de sus acciones”.
Pero la polémica está lejos de disiparse. A sus 70 años, el magnate enfrenta una realidad incómoda: aunque niegue cualquier delito, su nombre vuelve a quedar asociado a uno de los escándalos sexuales más grandes de las últimas décadas. Y en el mundo del poder global, la sombra de Epstein sigue siendo imposible de ignorar.
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