EE UU, duro con Irán: derribó un dron “amenazante”

La aeronave no tripulada de Teherán se acercaba a su portaaviones Abraham Lincoln en el mar Arábigo de “manera agresiva”. El viernes, cita diplomática en Turquía

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La estabilidad en Medio Oriente atraviesa un momento de fragilidad extrema. El Comando Central de los Estados Unidos (CENTCOM) confirmó ayer el derribo de una aeronave no tripulada iraní que se aproximaba de manera “agresiva” al portaaviones USS Abraham Lincoln en aguas del mar Arábigo.

El incidente, lejos de ser un hecho aislado, representa el segundo choque directo entre ambas naciones en menos de 24 horas, subrayando la volatilidad de una región donde la diplomacia y la fuerza militar caminan sobre una línea cada vez más delgada.

Según el capitán Tim Hawkins, portavoz militar, el dron -identificado como un modelo Shahed-139- ignoró múltiples medidas de advertencia y protocolos de desescalada. Ante la trayectoria persistente hacia la embarcación, un caza F-35C despegó del Abraham Lincoln para interceptar y destruir el aparato en “defensa propia”.

Este suceso ocurrió poco después de que fuerzas iraníes intentaran detener un petrolero con bandera estadounidense en el estratégico estrecho de Ormuz, un punto vital para el comercio energético global. La presencia del Abraham Lincoln en la zona no es casual; fue desplegado el mes pasado como parte de una estrategia de presión de la administración de Donald Trump, quien ha mantenido una retórica de advertencias severas contra Teherán.

DIPLOMACIA BAJO FUEGO

A pesar de la pólvora en el aire, la Casa Blanca ha enviado un mensaje de pragmatismo. La portavoz Karoline Leavitt aseguró que este incidente no alterará el compromiso de mantener negociaciones con altos funcionarios iraníes. El emisario especial estadounidense, Steve Witkoff, tiene previsto encabezar una delegación que se reuniría con la contraparte iraní este viernes 6 de febrero en Turquía.

Esta cumbre es el resultado de intensas gestiones diplomáticas lideradas por mediadores regionales como Egipto, Qatar, Omán y Turquía.

El objetivo es evitar que la escalada derive en un conflicto abierto, especialmente tras las amenazas mutuas: Trump ha advertido que “cosas malas” sucederán si no hay acuerdo, mientras que Irán ha prometido represalias contra bases y buques estadounidenses si es atacado.

EL DILEMA NUCLEAR

El presidente iraní, Masud Pezeshkian, ha dado un paso significativo al instruir a su canciller, Abás Araqchi, para entablar diálogos “equitativos”.

Sin embargo, el punto de fricción sigue siendo el enriquecimiento de uranio. Washington exige la renuncia total al proceso atómico, mientras que Teherán defiende su derecho bajo el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP).

Araqchi ha sido claro: aceptan el principio de “no a las armas nucleares” que propone Trump, pero exigen, a cambio, el levantamiento de las sanciones económicas que asfixian al país.

Mientras los diplomáticos preparan sus carpetas, la situación interna en Irán es crítica. La represión contra las protestas nacionales ha dejado cifras alarmantes: la ONG HRANA estima más de 6.800 muertes y 50.000 detenciones, incluyendo empresarios prominentes como Mohammad Saedinia. El gobierno, sin embargo, califica las revueltas como una operación orquestada desde el extranjero.

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