Epstein, una pesadilla para el premier inglés

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El caso Epstein se ha convertido en una auténtica pesadilla política para el primer ministro británico, Keir Starmer, quien enfrenta una creciente presión para dimitir tras haber nombrado en 2024 como embajador en Washington a Peter Mandelson, hoy investigado por sus vínculos con el fallecido delincuente sexual Jeffrey Epstein. Pese a las críticas, el líder laborista descartó renunciar y aseguró que seguirá al frente del gobierno para cumplir el mandato recibido en las urnas.

Starmer reconoció públicamente su “arrepentimiento” por haber creído las explicaciones de Mandelson y lo destituyó en septiembre de 2025, luego de que nuevas revelaciones expusieran intercambios de correos, transacciones financieras y el presunto traspaso de información confidencial al financiero estadounidense. La policía británica abrió una investigación para determinar si Mandelson incurrió en delitos cuando era ministro.

El primer ministro pidió disculpas a las víctimas de Epstein y afirmó que nadie conocía “la profundidad y oscuridad” de esa relación.

Sin embargo, la oposición conservadora lo acusa de haber mirado hacia otro lado y promueve una moción de censura, mientras dentro del propio Partido Laborista crecen las voces que describen el momento como una crisis abierta, a meses de unas elecciones locales adversas para el oficialismo.

 

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