Cuba resiste a oscuras, pero “sin perder la sonrisa”
Edición Impresa | 6 de Febrero de 2026 | 01:01
Entre apagones prolongados, sanciones externas y una economía asfixiada, los cubanos luchan por sostener algo tan esencial como la alegría de vivir. En Santa Cruz del Norte, un pueblo costero rodeado de infraestructura energética que hoy no puede aprovechar, la oscuridad marca el ritmo cotidiano. La falta de combustible obliga a cocinar con carbón o leña, mientras los precios suben y los ingresos apenas alcanzan para sobrevivir.
Las amenazas de Estados Unidos de sancionar a quienes suministren petróleo a la isla profundizan una crisis ya severa, agravada por el fin de los envíos venezolanos.
Pensiones de pocos dólares, escasez de alimentos y apagones constantes golpean a los más vulnerables.
Sin embargo, entre ollas improvisadas, inventos caseros y fiestas adelantadas para esquivar la noche, persiste una resistencia silenciosa.
En medio de la incertidumbre, muchos repiten una convicción compartida: no dejar que la risa y la música desaparezcan, aun cuando todo lo demás falte.
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