Pasacalles y otros esfuerzos dignos de mejor causa
| 7 de Febrero de 2026 | 20:00
¡Ya está! Si buscaba obtener el título de “Dolobu del Año”, lo logró con creces.
¿De qué dolobu estás hablando, Martita? ¡Hay tantos! ¡Sobran en este íspa!
Del musculoso, de quién va a ser. Sobre llovido, mojado. Después del papelonazo haciéndose el gallego seductor, “guapeando” a cuanta minita se le cruzaba, ahora Castro la embarró con ese cursi y feo pasacalles en la puerta de su víctima de turno. ¡Bingo!
¡Ah! ¿Es por eso que Sabrina Rojas, una de sus ex, emitió el sincericidio: “Me casé con un boludo”?
¡Claro! Parece el título de una peli de otro ex de la Siciliani, el chueco Suar. Pero esta vez no es ficción. Es dendeveras.
¡Ojo que se viene el Día de los Enamorados! Ya debe estar pergeñando otra mega estrategia para reconquistar a Gabi. ¿Ustedes qué plan le sugerirían?
A ver, pensemos. Un helicóptero o un dron que sobrevuele su casa y arroje centenares de rosas.
¡No! Lo de las rosas ya lo hizo el Corcho Rodríguez con la Su. Y terminó todo para el tujes.
¿Comprarle una Ferrari rosa y dejársela estacionada en la puerta, con un gran moño?
¡Muy Wanda! Muy grasa. Además, no creo que le dé el bolsillo.
¿Hacer un voto de castidad ante escribano público?
Pero en ese caso la Siciliani saldría perdiendo, porque ella tampoco le vería la cara a Dios.
¿Está chequeado que el pasacalle es obra del dolobu?
¿Y de quién va a ser si no, Nina?
De alguna ex despechada, que quiere terminar de hundirlo. Flor Vigna, sin ir más lejos. Sacó un tema burlándose de él: “La vara baja”, se llama.
Y sí. Debe tener la vara tan baja como su autoestima, Mr. Músculo.
La que también sacó provecho es la danesa que él intentó levantarse, la influencer Sarah Borrell.
¿Intentó o concretó?
Según ella, sólo amagó y rebotó. Vaya una a saber.
Es como dice Shakira. Hoy las minas no lloran, facturan. Y lo bien que hacen.
Si desembarca en estos lares, los programas de chimentos se van a matar por tenerla.
Va a resultar más interesante que los movileros playeros y sus preguntontas. “¿Qué traen en la heladerita?” ¿Cuándo llegaron?” “¿Hasta cuándo se quedan?” ¿Qué tal los precios?”
¡Imbancables! Todos sudados persiguiendo turistas sudados, que esconden sus rollos y se calzan gafas negras para salir más o menos presentables, y otros colados saludando con la manito detrás de ellos, para salir en la tele. Patética postal estival argenta. Más de lo mismo.
¿Cómo nos tratará el clima este febrero? Pasamos de asarnos a inundarnos en un santiamén. De la bikini a las galochas.
¡Si hasta en Miami se están congelando! ¿Cómo no creer en el cambio climático? No hay peor ciego que el que no quiere ver.
Lo malo es que esos ciegos, Nina, tienen la sartén por el mango …
Y el mango también.
Y nosotras, sin un mango partido al medio. Pobreza franciscana.
¿Y si hacemos pasacalles para el 14 de febrero y los vendemos? ¿Frases?
“Te entro como shampoo a los ojos”. “Te doy hasta que dejen de repetir El Zorro.”
¡Cero romanticismo, Martita! ¡Muy ordinarias!
Convengamos que es una fecha comercial, para vender bombones y flores. No caigamos en la trampa.
¡Me encantaría caer en alguna trampa, chicas! Aunque fuera con un dolobu como Luciano.
Y sí. La necesidad tiene cara de hereje, con perdón de San Valentín. ¡Chin, chin! ¡En verso!
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