Pozos, escombros y bronca: vecinos denuncian abandono en la zona del Hospital Italiano

Las calles rotas de la zona del Hospital Italiano volvieron a quedar en el centro de un reclamo vecinal que ya lleva más de un año y medio sin respuestas. En el cruce de 49 con 28 y 29, un sector clave por el tránsito permanente y la cercanía con un centro de salud de alta complejidad, el deterioro del asfalto no solo persiste sino que se agravó con el paso del tiempo, al punto de transformar la circulación diaria en una prueba de paciencia y riesgo constante.

Según relatan los vecinos, los baches y hundimientos que hoy dominan la escena no son nuevos. Las imágenes y denuncias datan, al menos, de julio del año pasado, cuando ya advertían sobre un pavimento resquebrajado y con pozos profundos. Lejos de encontrar una solución, el problema se profundizó. El tránsito pesado, las lluvias y la falta de mantenimiento terminaron por convertir la calzada en una trampa para autos, motos y peatones, en una zona donde el movimiento no se detiene en ningún momento del día.

La situación se vuelve especialmente sensible por la cercanía del Hospital Italiano, un punto estratégico para la atención médica de la ciudad y la región. Por esas calles circulan a diario ambulancias que deben maniobrar entre pozos, esquivar bordes levantados y reducir la velocidad en un trayecto que debería estar despejado. “Pasan muchas ambulancias todos los días”, repiten los vecinos, que temen que el estado de la calle no solo genere roturas de vehículos sino también demoras innecesarias en traslados de urgencia.

El malestar crece porque, según aseguran quienes viven en la zona, los reclamos fueron reiterados. Denuncias formales, pedidos al municipio y avisos a las áreas correspondientes se acumulan desde hace más de un año y medio sin que se haya realizado una reparación de fondo. No hubo bacheo, ni fresado, ni una intervención que permita devolverle a la calle condiciones mínimas de circulación. La sensación de abandono es total y se traduce en una bronca silenciosa que se renueva cada vez que un auto queda golpeado o una moto debe frenar de golpe para no caer.

Ante la falta de respuestas oficiales, fueron los propios vecinos quienes intentaron una solución precaria. Con escombros y restos de materiales, rellenaron algunos de los pozos más profundos para reducir el peligro. No se trata de una obra ni de una solución duradera, sino de un parche improvisado que evidencia hasta qué punto el problema quedó librado a la buena voluntad de quienes viven allí. Con cada lluvia, ese material se desarma y los baches vuelven a aparecer, incluso más grandes.

Hospital Italiano
Hospital Italiano de La Plata

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