La clase media se divide y gana la informalidad
Edición Impresa | 1 de Marzo de 2026 | 02:10
Un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA) detalló cómo se distribuyen los ingresos en el país y qué montos definen cada estrato social. En ese marco, el relevamiento evidenció la disparidad de la clase media, dividida en tres sectores con un poder adquisitivo variado.
Sucede que el rango intermedio, que en su totalidad componen el 60% de los hogares familiares, está integrado por quienes perciben entre $2 millones y $15 millones.
En su descomposición -divididos en tres grupos del 20% cada uno-, para pertenecer a los “medios bajos vulnerables”, un hogar necesitó entre $2.000.000 y $3.500.000, mientras que esa cifra sirve de piso par segmentar a las familias que conformaron el sector “medio aspiracional”, con tope de $5.000.000. Además, si los ingresos dentro del hogar oscilaron entre ese último número y $15.000.000, los convivientes fueron incluidos dentro de los “medios integrados”.
En el pico jerárquico se ubicaron los dos sectores más adinerados, que representaron un 10%. El 7% de esa cifra corresponde a los “medios altos”, para quienes tuvieron ingresos entre $15 millones y $30 millones, mientras que aquellas familias que superaron ese umbral fueron etiquetados como “ricos”, e integraron el 3% restante.
En contrapartida, se agruparon hogares con inserciones laborales informales o inestables y fuerte dependencia de asistencia estatal. Los “bajos no indigentes” (20%) requirieron al menos $800.000, cifra que a su vez funciona como tope máximo para el 10% en situación de “pobreza extrema”, siempre según el informe de la UCA.
La capacidad de alcanzar estos niveles de ingresos está condicionada por una estructura ocupacional que, si bien muestra crecimiento económico, no genera empleo formal de manera proporcional. El informe advierte que “la actividad económica se ubicó 3,5% por encima del nivel registrado un año antes”, pero este crecimiento es liderado por sectores de “baja intensidad en el uso de mano de obra” como la agricultura y la intermediación financiera.
El ODSA advirtió que la desaceleración inflacionaria explicó la mejora reciente de los indicadores sociales. Asimismo, señaló que “sin estrategias de inversión”, empleo formal e integración territorial, la estabilización macroeconómica podría derivar en un escenario de “mayor desigualdad” y “menor movilidad social”.
El informe describe al sector medio aspiracional, como una amplia clase media y media baja que se sostiene mediante “inserciones laborales formales y semi-formales, cuya estabilidad depende críticamente del ciclo económico”. A pesar de sus ingresos, este grupo acumula “expectativas de movilidad pero sufre frustración, incertidumbre y desconfianza política”.
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