Miedo en City Bell: otra madrugada repleta de inseguridad
Edición Impresa | 1 de Marzo de 2026 | 02:10
La inseguridad volvió a golpear con fuerza en la Zona Norte de La Plata y encendió nuevas alarmas entre los vecinos de City Bell, donde en la madrugada de ayer se registraron varios ataques delictivos bajo una modalidad que preocupa por su organización y logística.
Las víctimas, que se encontraban descansando o afectadas a actividades propias del horario, en todos los casos fueron adultos mayores.
El primero de los hechos ocurrió pasada la medianoche sobre Camino Parque Centenario entre 462 y 464. Allí un hombre de 76 años fue interceptado por tres delincuentes armados cuando salió a sacar la basura.
Los asaltantes lo redujeron a punta de pistola y lo obligaron a ingresar a la propiedad, donde lo maniataron junto a su esposa. También revolvieron cada ambiente de la casa en busca de dinero y objetos de valor.
De acuerdo a fuentes del caso, “se llevaron efectivo y tres teléfonos celulares”.
Para huir, escaparon por el fondo del terreno, utilizando una escalera para ingresar a la vivienda lindera, en la que vulneraron la tranquilidad de su único ocupante.
Los mismos voceros expresaron que en ese inmueble contiguo, perteneciente a un hombre de 86 años, los mismos sujetos habrían forzado una reja de hierro en la parte trasera para ganar el corazón de la construcción.
Con movimientos precisos, revolvieron el lugar durante un breve lapso de tiempo, aunque no quedó en claro qué tipo de faltantes hubo.
Un sereno de una obra en construcción cercana declaró haber observado una camioneta tipo familiar color gris claro en la que dos hombres subieron rápidamente tras el hecho, dato que ahora forma parte de la investigación y del rastrillaje por las cámaras de seguridad de la zona.
Apenas dos horas después, cerca de las 02.30, se produjo otro asalto con características similares en la calle 23 entre 471 y 472.
Fueron cuatro delincuentes armados los que irrumpieron en la casa, en la que maniataron a un hombre de 76 años y a su esposa y sustrajeron dinero en efectivo.
En esta oportunidad, la banda dio un paso más: escapó a bordo de una camioneta Toyota Hilux blanca último modelo propiedad de los damnificados.
La secuencia -madrugada, víctimas de edad avanzada, armas de fuego, reducción rápida y fuga organizada- llevó a los investigadores a no descartar que se trate de la misma banda actuando en distintos puntos de la localidad. Pero más allá de la hipótesis puntual, los hechos vuelven a poner el foco en una problemática estructural que los vecinos vienen señalando desde hace tiempo.
City Bell es una zona residencial de calles arboladas, viviendas amplias y perímetros muchas veces abiertos o con cercos bajos. Si bien cuenta con avenidas iluminadas y asfaltadas, como Camino Parque Centenario, también posee múltiples accesos rápidos hacia arterias que conectan con el resto del partido y con el Conurbano bonaerense.
La proximidad con uno de los accesos a la Autopista La Plata-Buenos Aires y distintos corredores provinciales facilita entradas y salidas ágiles, muchas veces sin controles efectivos en horarios nocturnos.
Fuentes consultadas sostienen que en los últimos años se consolidó un patrón delictivo que combina inteligencia previa, movilidad propia -generalmente camionetas o vehículos utilitarios- y golpes rápidos en zonas residenciales donde predominan adultos mayores.
Bandas que no necesariamente residen en la Ciudad ingresan desde el Conurbano, cometen los ilícitos y se retiran en cuestión de minutos, aprovechando la escasa circulación vehicular de la madrugada y la falta de retenes dinámicos.
La modalidad observada en estos casos refuerza esa hipótesis: logística coordinada, roles definidos -quienes reducen, quienes vigilan, quienes conducen- y utilización de vehículos para la fuga. Incluso en uno de los hechos se utilizó una escalera para desplazarse entre propiedades, lo que demuestra planificación y conocimiento del terreno.
No se descarta que en todos los robos haya actuado el mismo grupo de delincuentes
Mientras la investigación avanza en manos de la Comisaría Décima y el Comando de Patrulla Base Norte, la preocupación crece entre los pobladores.
Reclaman mayor presencia policial preventiva, controles en accesos estratégicos y un esquema de patrullaje que contemple el mapa real de circulación delictiva.
La sensación predominante es que, sin medidas estructurales que refuercen los ingresos y egresos de la Ciudad durante la noche, los barrios residenciales seguirán siendo blanco de bandas organizadas que entran, golpean y desaparecen en la oscuridad.
Ahora será el tiempo de las pesquisas, las comunicaciones entre autoridades judiciales y policiales para desarrollar distintas diligencias en busca de elementos probatorios, que permitan individualizar a la banda y a cada uno de sus integrantes.
El gran problema es que, mientras se esperan resultados, el ánimo de las personas afectadas por un episodio tan traumático como es un asalto, entra en túneles alarmantes y de los que es muy difícil escapar sin apoyo de otros familiares y, muchas veces, ayuda profesional.
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