La necesidad de controlar la vacunación en las escuelas

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Hace décadas resultaba ser extremadamente estricta en la educación pública y en la privada, sobre todo en el nivel primario de nuestro país y ante cada inicio de los ciclos lectivos, la exigencia de que los alumnos hubieran cumplido con los programas de vacunación obligatoria. Se les exigía en forma perentoria a los padres la presentación de los comprobantes médicos.

Sin embargo, los datos de la actual realidad, que se presentan en un contexto de alarma por la reaparición de enfermedades que se creían superadas y por los bajos niveles de cumplimiento del calendario nacional de inmunización, ponen en duda el cumplimiento actual de esa premisa médica, tal como lo estableció un informe publicado en este diario.

Lo cierto es que en un presente sanitario de alerta y preocupación por la baja tasa de vacunación en madres embarazadas, recién nacidos e infantes, ya asoma el inicio de clases. Y con ello la pregunta sobre el control efectivo de que los chicos tengan el calendario de vacunación completo. Esto se fundamenta en el carácter obligatorio que tiene el calendario nacional, consagrado en la ley 27.491.

El contexto no es alentador: según el Boletín Epidemiológico de la Provincia, en 2025 retornaron muchas de las enfermedades graves que habían sido superadas en el pasado por la acción de las vacunas. Se describieron en el país casos y hasta fallecimientos por sarampión, influenza, coqueluche, hepatitis A o B y hasta meningitis por neumococo.

El tema se relaciona también con los escasos –por no decir- nulos controles de salud que, a lo largo de su vida, realiza en forma obligatoria la población argentina.

Si bien tanto en las áreas de Salud de la Provincia y la Comuna se aseguró que es responsabilidad de las familias garantizar que los niños reciban las vacunas pertinentes, en ambos organismos se aseguró que hay seguimiento oficial. En Provincia se aludió a un programa de salud escolar destinado a garantizar la vacunación y controles a niños al cual ya se adhirieron más de 50 municipios.

Al margen de estas acciones y sin dejar de ver que las escuelas hoy cumplen ya funciones sociales que exceden las de la instrucción y educación de los alumnos, está claro que el momento del inicio del ciclo lectivo constituye una instancia pertinente para que se les exija a los padres los certificados de vacuna que son obligatorios.

La cuestión es, desde luego, muy delicada ya que se encuentra en juego la salud de cada chico y, además, la alternativa de que puedan sufrir contagios de enfermedades potencialmente graves por parte de sus compañeros.

 

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