Cuando el cielo se volvió naranja
Edición Impresa | 1 de Marzo de 2026 | 02:11
La explosión fue a las tres y diecisiete de la madrugada. Vivo en La Plata, cerca del cordón industrial, y estoy acostumbrado a un murmullo constante que llega desde las plantas. Pero esa vez no fue murmullo: fue un golpe seco que me sacudió el pecho antes de que los vidrios empezaran a vibrar.
El estallido iluminó el cielo de naranja. Durante un segundo pensé que había sido un sueño, hasta que sonó la alarma de un auto y después otra, y otra más. El barrio entero despertó sobresaltado.
Salí al balcón. Una columna de humo negro se elevaba desde la zona de la fábrica química. El olor llegó enseguida: ácido, metálico, pegajoso en la garganta. Cerré la puerta, pero el aire ya estaba adentro.
Mi hermano trabajaba en el turno noche de esa planta.
Lo llamé cuatro veces. No atendió. En el grupo de WhatsApp del edificio alguien escribió que había explotado un tanque. Otra vecina dijo que su cuñado estaba adentro. Nadie tenía información cierta, pero el miedo circulaba rápido.
Una segunda detonación, más pequeña, hizo temblar el suelo. Escuché a una mujer llorar en la vereda. Algunos hablaban de evacuar; otros repetían que estaba “todo controlado”, aunque el humo seguía creciendo.
A las cuatro y dos mi hermano devolvió el llamado. Se escuchaban sirenas y gritos detrás. Dijo que estaban evacuando, que hubo una falla, que estaba bien. Lo repitió dos veces, como si necesitara convencerse.
Cuando amaneció, la nube oscura todavía flotaba sobre la ciudad. La explosión había durado segundos. El miedo, en cambio, se quedó instalado en cada ruido fuerte, en cada vibración inesperada, como si la próxima vez pudiera ser peor.
Desde esa noche duermo con el celular en la mesa de luz y las persianas apenas entornadas. Ya no escucho el zumbido industrial como algo lejano: ahora lo siento como una amenaza latente, recordándome que el verdadero terror no viene de lo desconocido, sino de lo que sabemos que puede volver a pasar.
Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE