Una alemana en La Plata para rescatar a Matilde Alba Swann
Edición Impresa | 1 de Marzo de 2026 | 02:20
Cuando la profesora alemana Susanne Zepp Zwirner comenzó a preparar un curso sobre premios Nobel de Literatura en lengua española, se encontró con una evidencia incómoda: en la lista apenas figuraba una mujer, Gabriela Mistral. La pregunta de sus estudiantes —¿por qué tan pocas?— la empujó a proponer una condición: por cada Nobel estudiado, dedicarían un segmento a una autora que hubiera sido nominada.
Así apareció un nombre inesperado para el ámbito académico alemán: Matilde Alba Swann.
“Me estremeció descubrir cuántas escritoras habían sido virtualmente borradas del recuerdo institucional y de las historias nacionales”, contó EL DIA a Zepp, hoy profesora de Literatura Española y Latinoamericana en la Universidad de Duisburg-Essen, tras haber enseñado durante años en la Universidad Libre de Berlín.
Especialista en literatura comparada, teoría cultural y en los cruces entre derecho y literatura, encontró en la autora platense una síntesis que la conmovió: poeta y abogada, feminista “old fashion”, defensora de niños y sectores vulnerables, y autora de un ensayo titulado La poesía del derecho.
Matilde Alba Swann —seudónimo de Matilde Kirilovsky de Creimer— fue nominada al Premio Nobel en 1992 por la Sociedad Argentina de Escritores. Sin embargo, no figura en los cánones habituales de la literatura latinoamericana que se estudian en Europa. “En Alemania no encontré libros dedicados a ella —relata Zepp—. Sí hallé sus poemas en bibliotecas de España e Israel. Los leí en escaneos y allí perdí el corazón ante esos textos”, contó en exclusiva a este diario.
Zepp llegó a La Plata para realizar una investigación directa, consultar archivos y avanzar en una monografía —no una biografía— centrada en el ensayo “La poesía del derecho” de Alba Swann. “Es un texto que desborda la dicotomía entre literatura comprometida y literatura autónoma. Funciona como clave epistemológica: muestra cómo el discurso jurídico y el poético pueden entrelazarse para defender derechos humanos”, detalló.
Su proyecto cuenta con apoyo de la Fundación Humboldt y prevé un nuevo viaje el próximo invierno europeo para completar el trabajo.
“Llama la atención que en su propia ciudad una figura así haya quedado fuera de horizonte”
La investigadora no oculta su sorpresa ante el relativo olvido local. “No es un caso aislado en el mundo, pero aquí llama la atención que en su propia ciudad una figura así haya quedado fuera de muchos horizontes de lectura”, señala. Y subrayó un dato que considera insoslayable: “No es menor que sea mujer”.
UNA VIDA ENTRE LA LEY Y LA PALABRA
Matilde Alba Swann nació en Berisso el 24 de febrero de 1912, hija de inmigrantes judíos del Imperio Ruso. Fue una de las primeras mujeres en graduarse de abogada en la Universidad Nacional de La Plata, en 1933. Desde muy joven orientó su práctica profesional a la defensa de menores, familias en riesgo y personas marginadas. Se desempeñó como asesora en organismos de Acción Social y Salud y utilizó con frecuencia el amparo y el hábeas corpus como herramientas para proteger derechos.
Su compromiso no era retórico. Una anécdota repetida en los pasillos judiciales recuerda cómo despertó de madrugada a un juez para interponer un hábeas corpus en favor de un adolescente alojado ilegalmente con adultos en una unidad carcelaria platense. El pedido fue rechazado formalmente, pero esa misma noche el menor fue trasladado. “No me dejaba dormir”, había dicho ella.
Susanne Zepp Zwirner en las oficinas de EL DIA / EL DIA
En paralelo, desarrolló una intensa obra literaria. Publicó ocho libros de poesía y dejó inéditos numerosos textos. Fue elogiada por Jorge Luis Borges y mantuvo amistad con Ernesto Sábato. Presidió la filial La Plata de la Sociedad Argentina de Escritores y sostuvo una actividad cultural constante.
Pero también fue periodista. Durante años escribió su columna de cultura y participó en la sección “Puntos de Vista” del diario El Día de La Plata. La relación con este medio fue tan profunda que, con setenta años, aceptó ser corresponsal durante la Guerra de las Malvinas. Esa decisión la convirtió en una de las pocas mujeres cronistas en el teatro de operaciones.
Quienes la trataron la recuerdan como “Matilde”, a secas. Una mujer de humor fino y lágrimas fáciles ante la injusticia, obsesionada con la niñez desamparada. En su ensayo más emblemático escribió: “Los abogados solemos ser poetas… penetramos en la abogacía por el camino emocional”. Para ella, la defensa jurídica era una forma de creación ética.
“Llama la atención que en su propia ciudad una figura así haya quedado fuera de horizonte”
Su poesía recorre la memoria inmigrante, la identidad judía, la maternidad, la pobreza y la desigualdad. En Canción a Berisso cantó a la ciudad obrera de chapas y fábricas; en Grillo y cuna evocó la infancia humilde; en La precisamos suplicó por la vida de su madre anciana. Y en Descifrarme dejó una de sus piezas más intensas, donde el yo poético se interroga hasta el límite.
Murió en La Plata el 13 de septiembre de 2000. Cinco años después, la Facultad de Derecho de la UNLP comenzó a entregar su texto La poesía del derecho junto con los diplomas de graduación, como homenaje.
Para Susanne Zepp, ese gesto confirma la vigencia de una autora que unió palabra y acción. “Su defensa de niños y vulnerables no estaba solo en los tribunales; oscila también en sus versos”, afirmó. La académica alemana vino a buscar archivos y documentos, pero encontró algo más: una tradición ética que desafía los olvidos.
Tal vez por eso, en tiempos de revisión de cánones y memorias, la figura de Matilde Alba Swann vuelva a pronunciarse con la fuerza de quien escribió alguna vez: “Solo tengo la culpa de reunir en mis versos el dolor que resuman esas cosas amargas que remuerden y acusan”.
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