Pellegrino: el técnico que levantó del piso a Estudiantes
Edición Impresa | 11 de Marzo de 2026 | 03:54
Antes y después de Mauricio Pellegrino Estudiantes tuvo momentos de gloria y esplendor. Fue campeón con Alejandreo Sabella en el ámbito local e internacional y luego alcanzó cinco veces más la cúspide con Eduardo Domínguez. En el medio hubo un técnico que no transitó un camino de rosas pero que dejó una marca importante: Mauricio Pellegrino, la persona que mañana volverá a La Plata, por segunda vez como entrenador de un rival albirrojo.
El Flaco Pellegrino llegó al Pincha en abril de 2013, cuando el equipo estaba en el fondo de la tabla tras el mal paso de Diego Cagna como entrenador. No venía de buenas campañas, primero con el regular paso de Eduardo Berizzo, más tarde con el flojísimo ciclo de Miguel Ángel Russo que tuvo una inversión millonaria. Cagna no pudo hacer demasiado con un plantel en retirada, ya sin su referente Juan Sebastián Verón (se había retirado) y pese a una primera rueda aceptable, se desplomó en el Clausura.
Entonces, luego de una derrota contra Racing como local el ciclo de Cagna se terminó. El Director Deportivo era la Brujita, quien hacía seis meses le había dicho adiós al fútbol. Dicen que fue él mismo quien insistió con acelerar el desembarco de Pellegrino en el fútbol argentino. Tuvo que llamarlo y pedirle que por favor se tome el primer avión a la Argentina, donde ya esperaban Carlos Compagnucci y el Profe Macaya.
Tras ser ayudante de campo de Rafa Benítez en Liverpool e Inter (fue campeón del Mundial de Clubes) y tener un breve ciclo por Valencia con poco brillo, recibió el llamado que esperaba: el del fútbol argentino.
Mauricio Pellegrino se encontró con un equipo que venía de perder contra Arsenal y empatar de local con Godoy Cruz. en el interinato de Martín Zuccarelli. Su debut no fue el mejor: derrota ante Quilmes por la fecha 10. A la fecha siguiente superó a Boca y empezó su recuperación.
En su ciclo potenció a Gerónimo Rulli, Jonathan Silva, Gastón Gil Romero, Joaquín Correa y Guido Carrillo, todos juveniles que luego tuvieron destino europeo en su mayoría. Además sacó lo mejor de un tapado que llegó como última opción y estaba en la Reserva: Duvan Zapata.
En sus casi dos años como entrenador albirrojo dirigió al equipo en 95 partidos, con 40 victorias, 29 empates y 26 derrotas. Lo clasificó a la Copa Sudamericana 2014 (la que tuvo el duelo contara Gimnasia) y a la Libertadores 2015. No tuvo la suerte de coronar, pero estuvo cerca. En Lanús lo consiguió por duplicado y pasado mañana pisará otra vez el suelo de UNO.
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