Los teléfonos, en la mochila: las secundarias se suman a la regulación
Edición Impresa | 13 de Marzo de 2026 | 01:11
Las clases comenzaron con una novedad poco grata para muchos chicos: la prohibición de los celulares en las aulas. Si bien se trata de una medida obligatoria únicamente para el nivel primario en la Provincia, muchas escuelas secundarias de la Ciudad también comenzaron a aplicarla o a limitar su uso.
Aunque la medida persigue un objetivo pedagógico, no resulta del todo simpática entre los adolescentes, sobre todo en aquellas instituciones donde ni siquiera pueden utilizar el teléfono durante los recreos.
“El primer día ni siquiera pude comprarme nada en el kiosco porque no tenía cómo pagar. La preceptora nos dijo que transfiriéramos al kiosquero cuando entramos y después usemos tickets o sino que usemos efectivo. Yo no quiero usar efectivo”, se quejó una adolescente ante la nueva regla.
“La prohibición es para las primarias pero igualmente en las escuelas secundarias estamos incorporando la no utilización del celular durante las clases en nuestros acuerdos de convivencia, especialmente en primer año”, se indicó desde la comunidad de la escuela técnica N° 8.
La iniciativa fue bien recibida por muchas familias, que se mostraron predispuestas a que los chicos se desconecten al menos durante la jornada escolar. No ocurre lo mismo entre los propios estudiantes.
“Cuesta que lo dejen, no es fácil”, admitió la fuente consultada en el colegio de Tolosa, aunque se mostró optimista respecto al proceso de adaptación. “Será cuestión de hacer un acompañamiento entre la institución y las familias para que lo vayan aceptando”, sostuvo.
En ese establecimiento no se implementaron lockers ni otro tipo de dispositivos de seguridad: los alumnos deben mantener el celular guardado en la mochila. Solo pueden sacarlo cuando un docente lo solicita para realizar alguna actividad educativa.
En el Colegio Nacional, en cambio, las clases aún no comenzaron pero ya está previsto adoptar otra modalidad. Según se explicó a este diario desde la dirección, cada aula contará con un locker con llave donde los estudiantes deberán dejar el celular antes de entrar y retirarlo al finalizar la clase. Los alumnos de primer año que ya iniciaron el ciclo lectivo “lo tomaron con naturalidad”, se indicó.
Si bien en el secundario no está reglamentado el uso, hicimos un relevamiento y la mayoría de las escuelas prohibió la utilización o lo limitó. No hay una única visión”, sumó Martín Zurita Secretario ejecutivo de la Asociación de Institutos de Enseñanza Privada de Argentina (Aiepa).
Otras experiencias
Para muchas instituciones la discusión es nueva, pero otras regulan el uso del celular desde hace años. Es el caso del colegio Arandú de Gorina, donde la política comenzó a implementarse en 2017.
En ese momento se empezó a trabajar con los niños del jardín y de primer grado en torno al uso responsable de la tecnología. Con el tiempo la medida se extendió al resto de los grados y finalmente llegó al nivel secundario.
En ese caso el impacto entre los estudiantes fue menor porque “están acostumbrados desde el principio y quienes se suman a la propuesta se adaptan rápido y valoran el encuentro”, señaló Martín Romano, representante legal de la institución.
Según se cuenta allí, los recreos parecen sacados de otra época: los chicos conversan cara a cara, juegan al vóley, al truco o al ping pong y hasta alguno se anima a tocar la guitarra.
En el nivel primario directamente no llevan celular y en el secundario cuentan con lockers donde pueden dejar sus pertenencias bajo llave. “Si necesitan comunicarse con alguien, hablan con su preceptora para ver si es posible”, detalló Romano.
Se trata de una política valorada por las familias, pero también por los docentes. Según se apuntó desde la escuela, los profesores notan una diferencia en la forma en que los estudiantes se involucran en las clases.
Herramienta pedagógica
Para Zurita, uno de los puntos centrales de la normativa es la campaña de concientización sobre los riesgos del uso excesivo de pantallas. En ese sentido remarcó que también es necesario involucrar a las familias. “En definitiva, los celulares alguien se los compra a los chicos y alguien se los da. Por eso, hay que tomar conciencia de lo que implica que un niño de edad primaria tenga celular”, sostuvo.
En el nivel secundario, señaló, muchas escuelas ya avanzan en limitar su uso, aunque consideró que el desafío es más amplio. “Hay una tendencia a restringirlos, pero también hay que pensar la educación digital y ver si hay otras formas de abordar el tema que no sea solo la prohibición”, planteó y argumentó: “Si vos prohibís el celular, tenés que asegurar que haya tecnología disponible en la escuela”.
Por eso, consideró que resulta clave que cada institución pueda decidir como abordar el tema. “Es muy importante que en el nivel secundario se le dé autonomía a las escuelas para que, según su comunidad educativa, puedan tomar una decisión”, afirmó.
Para el dirigente, el celular puede funcionar como una herramienta educativa siempre que exista un marco claro. “El problema no es el dispositivo sino la ausencia de criterio para usarlo pedagógicamente”, señaló.
En algunas escuelas bloquean el acceso a redes sociales o a sitios que no son educativos. “El desafío no es expulsar la tecnología del aula, sino devolverle el sentido y la dirección. La tecnología no debe ser el enemigo”, concluyó.
Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE