Antimisiles THAAD: cómo EE UU protege a Israel

Trasladó su sistema defensivo más sofisticado hacia ese país. Puede destruir misiles balísticos fuera de la atmósfera y blindar el territorio ante una lluvia de proyectiles

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En medio de uno de los momentos más críticos de los últimos años en Medio Oriente, Estados Unidos decidió reforzar la defensa aérea de Israel con su tecnología antimisiles más avanzada. Se trata del sistema THAAD (Terminal High Altitude Area Defense), una herramienta considerada clave para interceptar ataques balísticos antes de que impacten en territorio israelí.

El movimiento estratégico implica el traslado de componentes desde la base estadounidense de Seongju, en Corea del Sur, donde el sistema había sido instalado para disuadir a Corea del Norte. Ahora, en un giro que refleja la gravedad de la situación, Washington optó por desplazar esta “joya” tecnológica hacia la región más caliente del planeta.

El operativo comenzó con vuelos de aviones militares C-17, que transportaron interceptores, lanzadores y posiblemente radares de alta precisión hacia bases en Medio Oriente. Analistas interpretan el despliegue como una señal inequívoca: Estados Unidos no está dispuesto a dejar solo a Israel ante una eventual escalada misilística.

La llegada del THAAD se produce tras días de intensos enfrentamientos y ataques cruzados entre Israel, Estados Unidos e Irán. La ofensiva militar conjunta, bautizada “Furia Épica”, incluyó el uso de bombarderos furtivos B-2, cazas de quinta generación F-35 y F-22, así como drones kamikaze.

Según el balance difundido por el Comando Central estadounidense (Centcom), la operación también implicó la utilización de sistemas defensivos Patriot y THAAD para interceptar cientos de misiles lanzados en represalia desde territorio iraní y zonas controladas por milicias aliadas.

La posibilidad de una respuesta aún más contundente por parte de Irán —o de ataques coordinados desde Yemen, Siria o el Líbano— elevó el nivel de alerta en Israel, que cuenta con uno de los sistemas de defensa aérea más sofisticados del mundo. Sin embargo, la llegada del THAAD refuerza ese escudo con una capacidad inédita de interceptación en altura.

Qué es el THAAD y por qué genera tanto impacto

El THAAD es un sistema móvil de defensa antimisiles diseñado para destruir misiles balísticos en pleno vuelo, incluso cuando estos se encuentran fuera de la atmósfera terrestre.

Su tecnología se basa en el concepto de “impacto cinético”: el interceptor no lleva explosivos, sino que destruye el objetivo al chocar contra él a velocidades extremadamente altas.

Cada batería incluye: hasta 48 misiles interceptores; seis lanzadores montados sobre camiones; un radar de largo alcance AN/TPY-2, capaz de detectar amenazas a cientos de kilómetros; un centro de comando y control; y un equipo de aproximadamente 95 soldados especializados.

El sistema está diseñado para enfrentar misiles de corto, medio e intermedio alcance, lo que lo convierte en una herramienta versátil frente a amenazas provenientes de distintos puntos de la región.

Israel ya cuenta con múltiples capas de defensa aérea, como el Iron Dome (Cúpula de Hierro) para cohetes de corto alcance y el sistema Arrow para misiles balísticos de mayor alcance. El THAAD se integra a este entramado como una defensa adicional, capaz de interceptar amenazas en fases más tempranas del vuelo.

Expertos en seguridad internacional señalan que su despliegue permite ampliar el radio de protección, aumentando las probabilidades de neutralizar misiles antes de que entren en zonas pobladas.

Según Fabian Hinz, especialista en misiles del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres, el THAAD podría interceptar proyectiles lanzados desde Irán o Yemen, así como ataques de menor alcance provenientes del Líbano por parte de Hezbollah.

El impacto del traslado también se explica por la escasez de este sistema en el mundo. De acuerdo con el fabricante Lockheed Martin, el Pentágono dispone de menos de una decena de baterías activas, lo que convierte cada despliegue en una decisión de alto valor estratégico.

Mover el THAAD desde Asia implica reconfigurar la defensa estadounidense en otras regiones, lo que refleja la prioridad que Washington otorga al conflicto en Medio Oriente.

Un mensaje político y militar

Más allá de su capacidad técnica, la llegada del THAAD a Israel envía un mensaje claro: Estados Unidos respalda de manera directa la defensa de su aliado y está dispuesto a utilizar sus sistemas más avanzados para evitar ataques devastadores.

En un escenario de creciente tensión, donde cualquier error de cálculo podría desencadenar un conflicto regional de gran escala, el despliegue del THAAD representa un intento de contener la escalada y ganar tiempo en un tablero geopolítico cada vez más volátil.

Mientras la región permanece en estado de alerta máxima, el poderoso escudo antimisiles estadounidense se convierte en uno de los factores decisivos para el equilibrio militar en Medio Oriente.

 

 

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