Información obsoleta: ¿la clave del ataque de EE UU a la escuela iraní?
Edición Impresa | 14 de Marzo de 2026 | 02:08
El bombardeo contra una escuela primaria en Irán, ocurrido en las primeras horas del conflicto entre Washington y Teherán, podría haber sido consecuencia de información de inteligencia obsoleta utilizada para definir el objetivo militar. Así lo indican hallazgos preliminares de una investigación del Ejército de Estados Unidos citados por fuentes oficiales bajo condición de anonimato.
El ataque dejó más de 165 víctimas fatales, entre ellas numerosos niños, y se convirtió en uno de los episodios más controvertidos del enfrentamiento. De confirmarse la responsabilidad estadounidense, el hecho podría figurar entre los operativos con mayor número de muertos civiles vinculados a acciones militares de ese país en las últimas dos décadas.
Versiones oficiales y presión política
El presidente Donald Trump responsabilizó inicialmente a Irán por el bombardeo, aunque posteriormente sostuvo que aguardará los resultados de la investigación del Pentágono para determinar culpabilidades.
Desde la Casa Blanca, la secretaria de prensa Karoline Leavitt afirmó que el proceso continúa y que aún no existen conclusiones definitivas.
La difusión de los primeros indicios generó reacciones en el Congreso. Más de 45 senadores demócratas enviaron una carta al secretario de Defensa, Pete Hegseth, en la que solicitaron explicaciones sobre la identificación del objetivo y las evaluaciones previas realizadas antes del ataque. Algunos legisladores republicanos también reclamaron esclarecer lo ocurrido y asumir responsabilidades en caso de confirmarse un error.
Una posible falla en la selección del blanco
De acuerdo con fuentes cercanas a la investigación, el Comando Central de Estados Unidos habría basado el operativo en coordenadas proporcionadas por la Agencia de Inteligencia de Defensa que no reflejaban la situación actual del lugar.
La escuela primaria Shajareh Tayyebeh, ubicada cerca de una base de la Guardia Revolucionaria iraní, había formado parte de un complejo militar hasta aproximadamente 2017. Ese año se construyó un muro que separó las instalaciones y el edificio comenzó a funcionar como establecimiento educativo.
Imágenes satelitales y registros públicos muestran que el predio presentaba características visibles que permitían identificar su carácter civil, como murales coloridos en los muros y señalización clara en mapas digitales y sitios web accesibles.
Debate sobre la protección de civiles
El episodio reactivó cuestionamientos sobre las políticas del Pentágono destinadas a prevenir daños a la población civil durante operaciones militares. Legisladores y exfuncionarios señalaron que recortes presupuestarios y de personal habrían debilitado áreas clave encargadas de evaluar riesgos humanitarios.
Entre ellas figura el Centro de Excelencia para la Protección de Civiles, creado por el Congreso en 2022 con el objetivo de institucionalizar prácticas y herramientas para reducir víctimas no combatientes. Exintegrantes del organismo sostienen que trabajos esenciales, como la actualización de listas de sitios protegidos —escuelas, hospitales o templos—, se habrían visto interrumpidos.
El derecho internacional humanitario prohíbe los ataques contra objetivos civiles, incluso cuando estos se encuentran próximos a instalaciones militares. Expertos advierten que la cercanía a un blanco legítimo no modifica la condición de protección de infraestructuras como centros educativos o sanitarios.
Mientras continúa la investigación oficial, el caso amenaza con impactar en el respaldo político y social dentro de Estados Unidos a la campaña militar contra Irán. Legisladores de ambos partidos insisten en la necesidad de esclarecer los hechos y reforzar los mecanismos que permitan evitar errores similares en el futuro.
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