Voces desde la mesa
Edición Impresa | 15 de Marzo de 2026 | 04:08
“El problema es que las ofertas por acá son acotadas: tartas o sándwiches. Las ensaladas valen entre $4.500 y $5.000; si lo multiplicás por los días, es un monto importante”, dice Analía, una empleada pública que prioriza costo y admite resignar calidad.
Eliana, oficinista, cocina tartas y guarniciones que guarda en porciones o congela para no repetir siempre lo mismo; reconoce comer muchas verduras pero “me falta proteína” y almuerza frente a la computadora. Virginia, que debe comer sin gluten, asegura que las viandas para esa opción “son carísimas” y las ensaladas, “repetitivas”, por eso prefiere preparar en casa. José incorporó fruta para evitar harinas y logró que algún compañero se sume: “A veces actuamos por imitación de la buena”, destaca.
María Eugenia y Eleonora cocinan de más por salud y ahorro: la primera evita empanadas y tartas con mucha masa; la segunda controla la sal por su hipertensión.
Para Natalia, que es psicóloga y trabaja tres días fuera de su casa, salir a comprar una vianda puede costar entre $7.000 y $9.000; el resto del tiempo cocina casero para garantizar calidad.
Estos relatos confirman los números del informe: muchos optan por llevar una vianda (37,7%), pero la oferta externa, el precio y la falta de tiempo empujan a elecciones poco nutritivas y a comer apresurado o en soledad.
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