Jornada clave para la abogada santiagueña retenida en Brasil
Edición Impresa | 24 de Marzo de 2026 | 02:51
La causa contra Agostina Páez, la abogada argentina acusada de realizar gestos racistas dentro de un boliche en la ciudad brasileña de Río de Janeiro, atravesará hoy por una instancia clave, porque puede definirse su paso a la instancia de debate.
Fuentes del caso informaron que la parte acusatoria, la fiscalía y la querella se reunirán ante el juez para exponer sus conclusiones en el Tribunal Penal N° 37, a cargo de Guilherme Schilling Pollo Duarte.
Páez se encuentra detenida con prisión domiciliaria por tres hechos de injuria racial, un delito que forma parte del marco legal antirracista del país brasileño, mientras que la querella pidió 15 años de condena.
El conflicto que derivó en su detención se originó, según la versión de la imputada, por una discusión sobre una cuenta mal cobrada mientras vacacionaba con amigas.
El hecho que se viralizó y por el cual fue imputada ocurrió en la salida del establecimiento donde quedó filmada haciendo gestos propios de los primates y les grita “Monos. Uh, uh, uh” a los empleados del bar.
La joven de 29 años ahora es representada por la letrada local Carla Junqueira, quien tendrá la difícil misión de rebatir el video que se volvió viral y sirvió como prueba fundamental para la justicia brasileña.
En un descargo que publicó la oriunda de Santiago del Estero en sus redes sociales, consideró el hecho como “una reacción muy grave” y añadió: “Por eso quiero pedir disculpas públicamente, algo que quería hacer anteriormente y, por recomendación de mi defensa anterior, no lo hice”.
En tanto, Mariano Páez, el padre de la joven influencer, ya está en Brasil para acompañar a su hija en la audiencia. “Decidí viajar”, explicó el hombre, quien describió el actual estado emocional de su hija como “una depresión profunda”.
“Ni a mí me contesta el celular por dos o tres días porque no se levanta de la cama”, reveló y dijo que es atendida por psicólogos y psiquiatras.
Páez expresó su preocupación no solo por la salud de su hija, sino también por la magnitud de la pena solicitada: “Creo que el pedido de 15 años es una locura, no es un crimen”.
El padre de Agostina se quejó: “No tengo apoyo del Gobierno ni de Santiago del Estero, nadie se comunicó”. En ese sentido, explicó que solo mantuvo contacto con la Cancillería, que le confirmó estar al tanto del caso, pero sin capacidad de intervención directa.
La defensa de la joven busca que Agostina pueda transitar el proceso desde Argentina, alegando motivos de integridad física y emocional. Actualmente, la abogada reside en un departamento alquilado en las afueras de Río de Janeiro.
La estrategia legal apunta a que la abogada pueda salir de Brasil, mientras la Justicia de ese país define su situación penal en un expediente que generó repercusión tanto en el ámbito judicial como en la opinión pública y que le provoca pánico a la acusada, ya que contó que le cuesta mucho salir del departamento donde vive.
La acusación formal por injuria racial se basa en tres denuncias presentadas por empleados del bar, aunque Agostina Páez sostiene que solo tuvo contacto directo con uno de ellos, a quien realizó el gesto filmado.
La fiscalía brasileña solicitó la pena máxima para el conjunto de delitos, lo que podría sumar hasta 15 años de prisión si el tribunal considera el concurso material de las causas.
Así, en la jornada de hoy debería resolverse si la causa sigue su curso.
La abogada Junqueira explicó que en ese país hay una figura parecida al juicio abreviado en Argentina, es decir, un acuerdo entre el fiscal, el imputado y su defensa, en el que el acusado reconoce el hecho, acepta una pena mínima y evita el juicio. Pero para algunos delitos como el racismo no son aplicables.
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