EE UU: si Teherán no cede, “se desatará el infierno”
Edición Impresa | 26 de Marzo de 2026 | 01:55
La escalada en Medio Oriente sumó un tono aún más alarmante tras las duras advertencias de Donald Trump, quien, según la Casa Blanca, está dispuesto a “desatar el infierno” contra Irán si no accede a un acuerdo para poner fin a la guerra.
La portavoz presidencial, Karoline Leavitt, fue tajante al describir la postura de Washington: “Si Irán no acepta la realidad del momento actual, si no entiende que ha sido derrotado militarmente (...), el presidente Trump se asegurará de que reciba golpes más duros que cualquiera que haya recibido antes”. La funcionaria reforzó el mensaje con otra frase contundente: “El presidente Trump no fanfarronea y está preparado para desatar el infierno. Irán no debería equivocarse de nuevo”. Pese al tono beligerante, desde la Casa Blanca insistieron en que “las conversaciones continúan”, en un delicado equilibrio entre presión militar y diplomacia.
Sin embargo, las declaraciones oficiales parecen haber enfriado cualquier expectativa de una desescalada rápida y evidencian una estrategia basada en la amenaza de una ofensiva aún mayor.
Del lado iraní, la respuesta fue inmediata. El canciller Abás Araqchi aseguró que su país “no tiene la intención de negociar”, sino de “seguir resistiendo”, y consideró que el llamado al diálogo por parte de Estados Unidos implica, en realidad, un reconocimiento de debilidad.
Mientras tanto, sobre el terreno, la situación sigue deteriorándose. Bombardeos y ataques se reportan en varios países de la región, con Israel como uno de los principales actores en la ofensiva. La posibilidad de una expansión del conflicto preocupa a la comunidad internacional, al punto que el secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió que la guerra está “fuera de control”.
En paralelo, crecen los temores a una intervención más directa de Estados Unidos, con reportes sobre un posible despliegue de tropas en la región. Teherán, por su parte, amenazó con ampliar el conflicto y atacar rutas estratégicas si se produce una invasión. En este escenario, Washington mantiene sobre la mesa una propuesta de acuerdo que incluye exigencias clave, mientras Irán insiste en sus propias condiciones para un eventual fin de las hostilidades.
Pero, por ahora, las posiciones parecen irreconciliables. Con advertencias cada vez más duras y un frente militar en expansión, el conflicto entra en una fase crítica, donde el margen para la negociación se reduce y el riesgo de una confrontación mayor crece día a día.
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