Electrodomésticos con ventas en rojo y “promos” para subsistir

Empleados y gerentes comerciales coinciden en que enero y febrero fueron “pésimos” para el sector. Lo adjudican a varios factores

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El verano dejó más preocupación que alivio en las casas de electrodomésticos de La Plata. Mientras miles de bonaerenses disfrutaban de las vacaciones estivales, en el microcentro y en las avenidas comerciales de la Ciudad, los comercios exhibieron un movimiento muy por debajo de lo esperado. Enero y, sobre todo, febrero, fueron definidos con una palabra que se repite: “Pésimos”.

“Fue un verano pésimo. En enero y febrero vendimos la mitad de lo que vendimos en diciembre”, resumió Juan, empleado de On City, sucursal de calle 47 entre 7 y 8. La comparación con diciembre no es casual: el último mes del año, traccionado por aguinaldos y fiestas, suele ser el más fuerte para el rubro. El contraste con los meses siguientes dejó al descubierto una caída abrupta.

En esa misma línea, Luis Hardoy Capdeville, gerente comercial de Center Hogar (empresa con varias sucursales en La Plata), fue todavía más gráfico: “Febrero fue el peor mes de hace varios años”. Si bien reconoció que se trata de un período estacionalmente flojo, aseguró que esta vez el retroceso fue más profundo incluso al compararlo con el mismo mes del año pasado. “Tenemos que hacer caja para afrontar sueldos, servicios y alquileres”, explicó, y señaló que la respuesta inmediata fue reforzar ofertas para intentar recaudar y cumplir con las obligaciones.

Desde Casa Silvia, en calle 12 entre 63 y 64, Juan José Etcheverry trazó un matiz: enero resultó “bueno dentro de todo”, pero febrero fue “desastroso”. Según su análisis, el comportamiento del consumo tuvo una lógica clara: “La gente optó por irse de vacaciones con muy poco dinero, pero la escapada se la hizo igual. Y ahora comienzan las clases: febrero se destinó al gasto escolar y a pagar tarjetas de crédito atrasadas”.

La explicación se repite en boca de otros comerciantes del microcentro, que apuntan a una combinación de factores: la estacionalidad propia del verano, el peso del inicio del ciclo lectivo y la situación económica general. “Con las promociones, intentamos subsistir”, sintetizó el gerente de otra casa de electrodomésticos de la zona, que describió enero y febrero como “muy malos”.

A la menor circulación en los locales se suma otro fenómeno: clientes que recorren menos y llegan con la decisión casi tomada. “La gente acá solo viene a ver el producto que ya consultó o vio en la página web”, contó el empleado de On City. El comercio se convierte, así, en un espacio de validación final antes de concretar -o no- la compra.

Web y espacio físico: precios

La relación entre la tienda online y el local físico también se reconfigura en tiempos de ventas bajas. En la mayoría de los casos consultados, los precios son iguales en ambos canales, aunque la estrategia comercial varía según la forma de pago.

En Casa Silvia aseguran que no existe diferencia: “Los precios de la web son los mismos que tenemos en el salón, brindamos la misma forma de pago y los mismos productos”, detalló Etcheverry. La apuesta, en ese caso, pasa por sostener promociones propias, como crédito personal en seis cuotas sin interés, planes con tarjeta y acuerdos específicos, además de nueve cuotas sin interés en rubros como muebles y colchones.

En otros comercios, la lógica combina igualdad de precios con incentivos diferenciados. Desde On City explicaron que se busca potenciar la venta online ofreciendo más cuotas por esa vía, mientras que en el local se aplica un descuento fuerte para quienes pagan en efectivo: entre un 15 y un 20 por ciento. “Se está intentando volcar a la venta por la web”, reconocieron.

En el microcentro, otro gerente coincidió en que no hay diferencia de precio entre web y salón, pero sí “más cuotas y mucho descuento en efectivo” como herramientas para cerrar operaciones. La financiación y las rebajas al contado se transforman en los principales argumentos frente a un consumidor más cauteloso.

El trasfondo es claro: con márgenes ajustados y costos fijos que no se detienen, cada venta cuenta. El stock de verano que quedó sin salida -aires acondicionados, ventiladores y pequeños electrodomésticos estacionales- presiona para ser liquidado lo antes posible. “Como quedaron productos del verano, queremos venderlos cuanto antes”, advirtió el empleado de On City.

Con marzo en marcha y el ritmo comercial atado al calendario escolar y a la evolución del poder adquisitivo, el sector mira los próximos meses con incertidumbre. Después de un verano en rojo, el desafío es recuperar volumen sin resignar rentabilidad en un contexto donde el consumidor compara, calcula y prioriza cada gasto.

 

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