Trump, contra España: EE UU corta el comercio con ese país
Edición Impresa | 4 de Marzo de 2026 | 02:06
En medio de la creciente tensión internacional por la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán, el presidente Donald Trump anunció que ordenó cortar todo comercio con España. La medida se conoció durante su encuentro en la Casa Blanca con el canciller alemán, Friedrich Merz, y marca uno de los puntos más críticos en la relación bilateral entre Washington y Madrid en décadas.
“España se ha portado de manera terrible”, afirmó Trump ante la prensa. Según explicó, tomó la decisión luego de que el gobierno del primer ministro Pedro Sánchez rechazara autorizar el uso de las bases de Rota (Cádiz) y Morón de la Frontera (Sevilla) para operaciones vinculadas a los ataques contra Irán.
El mandatario aseguró que dio instrucciones al secretario del Tesoro, Scott Bessent, para “romper todas las relaciones” comerciales con el país europeo. “No hay absolutamente nada que necesitemos de España”, agregó.
La negativa española se fundamenta en razones jurídicas y políticas. El gobierno de Sánchez sostiene que la ofensiva contra Irán no encaja en la Carta de Naciones Unidas y que el uso de las bases conjuntas debe ajustarse al derecho internacional.
El ministro de Relaciones Exteriores, José Manuel Albares, recordó que las instalaciones en territorio español son “de soberanía española” y remarcó que su utilización solo puede darse dentro de un marco legal multilateral. “Somos muchos más los que seguimos creyendo en la carta de las Naciones Unidas y en el respeto al derecho internacional”, afirmó.
Desde Madrid aseguraron que no esperaban represalias por la decisión. Sin embargo, el anuncio de Trump abre un escenario de consecuencias económicas y diplomáticas imprevisibles.
IMPACTO POLÍTICO EN ESPAÑA
La decisión estadounidense también generó repercusiones internas. El opositor Partido Popular (PP) cuestionó al gobierno socialista y sostuvo que España “debe ser leal con sus aliados”. Su vicesecretaria, Cuca Gamarra, acusó a Sánchez de “aislar” al país en materia de política internacional.
El enfrentamiento con Washington coloca a España en el centro de la crisis atlántica, en un momento en que Europa debate su posición frente a la ofensiva contra el régimen iraní y la creciente inestabilidad en Medio Oriente.
El anuncio de Trump se produjo en el marco de su reunión con el canciller alemán Friedrich Merz, quien llegó a Washington tras una visita a China y en medio de discusiones europeas sobre defensa y disuasión nuclear.
Aunque el encuentro estaba previsto para abordar cuestiones comerciales y estratégicas, la guerra con Irán dominó la agenda. La muerte del líder supremo iraní, Alí Khamenei, en los ataques del fin de semana intensificó la presión sobre los aliados europeos para definir su postura.
Alemania, Francia y Reino Unido declararon que no participaron en los bombardeos, aunque se mostraron dispuestos a colaborar en acciones defensivas. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, respaldó la decisión de Washington y calificó la ofensiva como clave para la seguridad europea.
FRICCIONES CON OTROS ALIADOS
España no fue el único blanco de las críticas de Trump. El presidente estadounidense también cuestionó al primer ministro británico, Keir Starmer, por su negativa inicial a permitir el uso de bases británicas para los ataques.
“Es muy triste ver que la relación ya no es lo que era”, dijo Trump sobre el vínculo con Londres, al tiempo que elogió su actual cercanía con Francia y Alemania.
Las diferencias reflejan una fractura dentro de Europa respecto del enfoque hacia Irán y el papel de Estados Unidos. Mientras algunos líderes respaldan abiertamente la ofensiva, otros insisten en la necesidad de una base legal clara y un enfoque multilateral.
Más allá del conflicto militar, la decisión de cortar el comercio introduce un nuevo elemento de presión económica en la crisis. Trump ya había amenazado con imponer aranceles globales y enfrenta cuestionamientos judiciales sobre la legalidad de algunas de esas medidas.
La ruptura con España, uno de los principales socios comerciales de Estados Unidos dentro de la Unión Europea, podría tener efectos en sectores estratégicos como energía, agroindustria, defensa y servicios.
El anuncio deja abierta una incógnita: si se trata de una medida de presión temporal en el marco de la disputa por Irán o del inicio de una redefinición más profunda de las relaciones entre Washington y Madrid.
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