La Charo: magia ancestral al ritmo del techno pop

Se enamoró de la música originaria “a primera escucha” y nunca la soltó. En “Areté”, abre el abanico de lenguas y las hace bailar

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Una música alegre, agradable, actual. Música que anima a los músculos a soltarse, dejarse llevar, bailar, desconectarse. Música con historia pero actual. Cantos originarios, algunos tradicionales y otros propios, en lenguas que recorren sonidos argentinos pero también de Paraguay y Brasil, fusionados con beats “divertidos” techno pop, es la propuesta de “Areté/Tiempo verdadero”, el cuarto disco solista de Charo Bogarín que mañana presentará en Casa Suiza.

Cantora de raíz, hace décadas que la artista formoseña investiga los cantos en lenguas indígenas, un estudio que no solo le sirvió para crear su exitoso dúo con Diego Pérez sino, sobre todo, para conocer sobre su propia esencia. En ese buceo descubrió que su tatarabuelo fue el cacique Guayraré, y a partir de entonces cayó rendida a la magia ancestral.

“Fue amor a primera escucha”, dice, en diálogo con EL DIA, sobre su conexión con las lenguas originarias que comenzó con un canto toba. “Cuando escuché esa melodía quedé totalmente enamorada de esa manera de cantar de las mujeres indígenas del norte argentino y dije ‘eso es lo que quiero hacer musicalmente’. Me reencontré con mi sangre guaraní”, cuenta.

En su cuarto disco solista, La Charo canta en nueve lenguas originarias

Integrado por nueve canciones, en lenguas que van desde el qom, guaraní, aché guayaki hasta el tehuelche, mapuche y selknam, La Charo abraza la diversidad de paisajes sonoros que cada una propone. Hay cantos más infantiles, otros que te arrullan con la intimidad de las canciones de cuna, otros de empoderamiento y otros más guerreros. No hay uno que se imponga sobre el otro, “cada uno tiene su razón de estar”, advierte la compositora sobre la potencia que, en conjunto, regala su selección.

Producido por Juan Sardi y Juan Blas Caballero, “Areté” marca su regreso a la electrónica de sus primeros años con Tonolec. Una puerta de entrada desde el estímulo del techno pop para aquellos que quieran “conectar con su ADN nativo y explorar a través de sus sentidos otros estilos musicales a los que la industria musical nos impone desde las radios y desde las plataformas”.

-¿Qué significa “Areté”?

-El Areté Guasú es una festividad de los guaraníes, en territorio paraguayo. Se juntan a celebrar como en una especie de carnaval, un tiempo de fortalecimiento espiritual, estrechando vínculos entre ellos y con la naturaleza. “Areté” es tiempo o día y la partícula “ete”, significa verdadero; en lengua guaraní además “guasú” es grande. Poéticamente, esta palabra encierra la inmensidad de tiempo, en el aquí y ahora; esa inmensidad que ocurre en un sólo instante en donde a través del canto y de la danza, los integrantes de las comunidades conectan con su lado mas verdadero y profundo. Conectan desde la alegría y desde la comunión.

-No pasa inadvertida la estética de este disco. Fiesta, celebración, colores, bonetes…

-El bonete es un elemento espiritual dentro de la celebración del Areté Guasú. Lo llevan los jóvenes y significa la conexión con los antepasados y con el inframundo. Una especie de elemento protector. También fue el objeto que me llamó la atención cuando vi las fotos de la celebración guaraní, en un libro que tengo en casa, cuyos textos son del gran Ticio Escobar. Repliqué y recreé estos bonetes para que sean el distintivo de mis vestuarios de presentación de este disco.

-Te animaste al vinilo por primera vez…

-Sí, es el primer vinilo que doy a luz, ya sea en la historia de Tonolec o de La Charo. Es una edición limitadísima, un objeto de colección, con un arte hermoso, que llevaré a La Plata: tiene un vinilo de color naranja, con sobre interno con las nueve canciones con sus letras en lenguas originarias y traducidas al castellano, más un poster. Un lujo para estos tiempos.

 

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