Tenencia responsable: las normas que muchos dueños desconocen

Tener un perro en la Ciudad implica una serie de responsabilidades que de no cumplirse pueden devenir en costosas multas

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La charla sobre la responsabilidad que implica tener una mascota probablemente la atravesaron casi todos los chicos que alguna vez les pidieron a sus padres adoptar un perro o un gato. La idea de que un animal requiere cuidados, atención y compromiso suele enseñarse desde pequeños. Sin embargo, muchas veces ese mensaje parece olvidarse en la adultez, cuando quienes conviven con animales desconocen o directamente no cumplen con las normas municipales que regulan su cuidado y la convivencia en el espacio público.

En ese sentido, a pesar de haber sido sancionada hace casi 14 años, todavía son pocos los vecinos que conocen la ordenanza municipal N° 10.983, que establece pautas concretas sobre la tenencia responsable de mascotas. En su primer artículo, por ejemplo, determina que los dueños y paseadores de perros están obligados legalmente a recoger las heces de sus animales en la vía pública, bajo apercibimiento de multas. Sin embargo, basta recorrer plazas, parques o veredas de distintos barrios de la Ciudad para comprobar que la norma rara vez se cumple.

La misma ordenanza también regula otros aspectos de la convivencia cotidiana. Entre esos, fija en ocho la cantidad máxima de perros que una persona puede pasear al mismo tiempo y prohibe que los animales permanezcan atados a árboles, monumentos, postes de señalización o mobiliario urbano.

RAZAS PELIGROSAS

Más allá de estas cuestiones vinculadas a la convivencia, también existe una normativa orientada a la seguridad pública. Años atrás, se impulsó la creación de un registro de perros potencialmente peligrosos, en el que debían inscribirse los dueños de determinadas razas. Entre esas figuraban el Rottweiler, el Pitbull Terrier, el Dogo Argentino y el Fila Brasileño, entre otras.

La iniciativa perdió vigencia. “Solo duró un tiempo. Después no se habló más. No se aplica al 100 por ciento”, sostuvo Ezequiel Kelo, reconocido rescatista de la Ciudad.

Según su experiencia en el trabajo con animales rescatados o en situación de peligro, sería necesario reactivar ese registro. “El humano no está capacitado para manipular un animal de raza grande. Muchos tienen reacciones agresivas porque fueron creados para cazar. La presión de su mandíbula puede romper rejas. Entonces la gente pide esas razas pensando en la seguridad y en que les va a cuidar la casa, pero después pierden el dominio”, explicó.

Desde el área de zoonosis se reconoció que el registro quedó paralizado. Aunque la fuente consultada por este diario aseguró que actualmente se encuentra en proceso de digitalización para facilitar su difusión y accesibilidad. Una vez finalizado ese proceso, volverá a habilitarse la inscripción.

Ante eso, se señaló que no solo deberán registrarse los animales pertenecientes a las razas mencionadas en el listado, sino también aquellos que presenten “carácter agresivo, potencia de mandíbula o musculatura capaz de causar daños graves”.

“Hay mucho desconocimiento y estuvo sin accionarse durante años. Por eso, queremos digitalizar el trámite y el registro”, se explicó desde el área.

La normativa, vigente desde 2002, no solo establece la creación de ese padrón, sino que también fija obligaciones específicas para los propietarios de estos animales. Entre esas, la identificación obligatoria del perro, la circulación en la vía pública con correa y bozal, la adopción de medidas de seguridad en los domicilios y la responsabilidad civil ante eventuales daños ocasionados.

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