“Con una rubia en el avión, dispuesto a morir”

Irene Bianchi

Chicas, ¿alguna de ustedes alguna vez lo hizo en un avión?

¿Qué cosa, Silvi?

Lo que hicieron Mauricio el arquitecto, y Sandra la comerciante, en el vuelo de Panamá a Rosario, a 10.000 metros de altura. ¡Un escándalo!

¡Ah, sí! Lo leí. Los deschavó una criatura: “¿Qué pasa, abue? ¿Qué es eso que se mueve debajo de la manta?”, le preguntó el pibe a la nona.

Y la nona los denunció a la azafata.

¡Qué envidiosa! Aguafiestas, la vieja.

¿Cómo se las ingeniaron? Los asientos vienen cada vez más chicos y apretados.

Pero ellos viajaban en Ejecutiva. Lo cierto es que cuando el avión aterrizó, los detuvieron, todavía con las prendas bajas, y les abrieron una causa por exhibiciones obscenas.

¡Qué papelón! Los escracharon con fotos, de frente y de perfil.

Hubo pasajeros piolas que los aplaudieron cuando se corrió la bola. Después de todo, en estos tiempos turbulentos de violencia y guerras, ¿qué tiene de malo que dos desconocidos hagan el amor?

La esposa del tramposo, que lo esperaba en el aeropuerto junto a sus tres hijos, no debe haber pensado lo mismo.

¿Divorcio express? Andá a saber.

Repito mi pregunta: ¿y por casa?

Yo, a lo máximo que me animé fue a alguna franeleada frenética en el Ferrocarril Roca o en el Expreso Buenos Aires, en los días pre-autopista, cuando venía por la Calchaquí.

Pero convengamos que la fantasía de hacerlo en un avión, siempre está, ¿o no?

¡Ni se me ocurriría! ¡Incomodísimo! Me agarra un ataque de ciática terminal. No me enderezan más.

La muñequita inflable, ex de Redrado, confesó que lo hicieron en el baño de un avión, en un vuelo a París.

¡Mirá si cuando estás en esos menesteres, empiezan las turbulencias, y tenés que volver rajando a tu asiento, con los lienzos bajos, rogándole a Diosito que no haya llegado tu hora!

Fue más peligrosa la Xipolitakis en la cabina de un avión de Austral, donde los pilotos jeropas le permitieron manipular el acelerador, poniendo en riesgo a todos los pasajeros. Esta parejita, en cambio, no jodió a nadie.

El que podría escribir un libro al respecto es Guido Süller, ex comisario de a bordo, que fue testigo ocular de muchas trampas aéreas.

Se casó de nuevo Guido, ¿sabían? Esta vez con un jujeño 40 años menor que él.

No escarmienta. Otro candidato para “la chechona”. Hay gente que no aprende de la experiencia.

Como Pampita, que volvió con el polista, “Viva la Pepa”. O Tinelli, que vuelve con el Bailando.

O Javi, que lo sigue defendiendo al indefendible de su Jefe de Gabinete, aunque eso le cueste la reelección.

¿Para tanto? ¿Te parece?

¿Acaso no vieron cómo el Gato ya se está relamiendo, afilando las uñas y desparasitando, para volver en carrera?

¡Más de lo mismo! ¿Nunca nada nuevo? ¡Todos dinosaurios con olor a naftalina!

Para mí que les garparon a estos amantes furtivos, para distraer la atención y que dejáramos de investigar el abultado patrimonio de Manolito.

¡Brindemos por el amor, chicas, y en contra de las jovatas buchonas! ¡Chin, chin!

AFTER OFFICE

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