Otra empresa textil en concurso de acreedores en medio de la crisis del sector

La empresa Hilado del rubro textil ingresó formalmente en la nómina de empresas en trámite de concurso preventivo de acreedores. Con esta medida judicial, controlada por la familia Karagozian intenta reordenar sus compromisos financieros en medio de una retracción de las ventas en el mercado interno y una mayor competencia por el ingreso de mercadería importada.

La resolución que dispuso la apertura de la convocatoria fue emitida por Walter Peralta, titular de la Sala Unipersonal N° 5 de la Cámara Segunda en lo Civil, Comercial y de Minas de La Rioja. La disposición, que tomó estado público mediante su inserción en el Boletín Oficial, fija las pautas y plazos legales para esta firma que forma parte del grupo TN Platex, una de las corporaciones con mayor peso en la actividad algodonera del país. Ante las consultas de la prensa, los directivos de la sociedad prefirieron no emitir declaraciones sobre el tema.

La solicitud de la convocatoria de acreedores había sido presentada el pasado 11 de febrero por la conducción de la firma, cuyo presidente es Teodoro Karagozian. En aquella oportunidad, las autoridades de Hilado atribuyeron el pedido a las complicaciones del escenario económico general, señalando que la producción local de hilados y tejidos venía sufriendo el impacto simultáneo de la retracción del mercado doméstico, la flexibilización de las compras en el exterior y las facilidades para adquirir indumentaria a través de portales digitales internacionales, a lo que sumaron los efectos del ingreso de prendas de segunda mano y las tasas de interés reales de financiamiento que se registraron durante el período anterior.

A través de un documento corporativo, los responsables de la organización explicaron que el conjunto de estas variables achicó los márgenes de rentabilidad y afectó el volumen de operaciones de las fábricas del sector, provocando que algunas firmas competidoras llegaran a colocar mercadería en el mercado a precios inferiores a los de fabricación para poder generar liquidez.

Desde el entorno de la conducción empresaria sostuvieron que el pedido de concurso se formalizó tras haber ensayado otras alternativas para evitar la instancia judicial. En ese sentido, mencionaron que se aplicaron programas internos para disminuir los costos fijos, elevar los niveles de eficiencia fabril, preservar los puestos de trabajo y avanzar en la modernización de los bienes de capital, pero aclararon que el menor ritmo de actividad del mercado aceleró la necesidad de reconfigurar los pasivos corporativos que ya se venía planificando.

Los voceros de la textil fundamentaron que el recurso legal tiene por objeto asegurar que los establecimientos fabriles sigan en funcionamiento continuo y establecer un esquema previsible para responder ante los acreedores de la sociedad.

La tramitación del expediente, bajo la jurisdicción de los tribunales de La Rioja, ya cuenta con el cronograma de fechas fijadas para las distintas etapas del proceso comercial durante este año. Los acreedores tendrán tiempo hasta mediados de junio para presentarse ante los profesionales de la sindicatura a verificar sus acreencias, mientras que los informes individuales de los créditos se esperan para el mes de agosto y el informe general de la situación patrimonial deberá ser entregado por los síndicos a mediados de octubre.

Esta situación se conoce pocas semanas después de que se desactivara otra unidad de negocios vinculada al mismo grupo familiar, denominada DFAC. El proyecto comercial de indumentaria, cuyas siglas significaban De Fábrica Al Consumidor, se había puesto en marcha en 2023 con la premisa de comercializar ropa de confección básica nacional de forma directa al público, obviando las cadenas tradicionales de distribución.

La propuesta comercial intentaba visibilizar que los valores finales de las prendas de vestir respondían principalmente a la carga impositiva y los costos de comercialización intermedios antes que al valor de la materia prima y la confección, utilizando para ello canales digitales de difusión donde se desglosaban los costos del sector.

Pese al desarrollo del proyecto, los administradores de DFAC comunicaron la inviabilidad de mantener la estructura fabril propia a partir de los cambios macroeconómicos del último mes de 2025. Según adujeron, las firmas clientes volcaron su abastecimiento hacia productos importados, lo que restó sustentabilidad a los talleres locales, y optaron por la disolución de la marca antes que por reconvertir el negocio hacia la tercerización de la producción en el exterior.

Cabe recordar que Teodoro Karagozian se desempeñó durante un corto período como integrante del cuerpo de asesores económicos del gobierno nacional, cargo del que fue removido a mediados de 2024 luego de manifestar observaciones en el plano de la política macroeconómica y cambiaria implementada por el Ministerio de Economía.

Hilado
Karagozian

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