Delfines kamikazes, una siniestra arma de guerra
Edición Impresa | 6 de Mayo de 2026 | 01:57
En medio de la creciente tensión en el estrecho de Ormuz, una hipótesis tan llamativa como inquietante irrumpió en la escena internacional: la posible utilización de “delfines kamikazes” por parte de Irán para atacar embarcaciones y reforzar el bloqueo naval en la región. Aunque suena a ficción, el tema llegó incluso a las conferencias de prensa del Pentágono.
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, fue consultado directamente y respondió con una frase que dejó más dudas que certezas: “No puedo confirmar ni desmentir si disponemos de delfines kamikazes, pero sí puedo confirmar que ellos (en referencia a Irán) no los tienen”. En la misma línea, el jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, admitió no haber escuchado reportes concretos sobre ese tipo de armamento.
La versión cobró fuerza tras publicaciones de The Wall Street Journal, que citaban a funcionarios iraníes sugiriendo el uso de métodos “inéditos”, incluyendo delfines equipados con minas.
Incluso, en redes sociales circularon videos -muchos generados con inteligencia artificial- que mostraban a estos animales como armas decisivas en el conflicto.
Pero, ¿qué implica realmente este concepto? Los llamados “delfines kamikazes” serían mamíferos marinos entrenados para transportar explosivos hasta un objetivo naval y detonarlos, lo que implicaría su muerte. Se trataría de una táctica extrema, sin confirmación oficial ni evidencia concreta de aplicación en conflictos actuales.
Lo que sí está comprobado es el uso militar de delfines en tareas defensivas. Desde 1959, la Marina estadounidense entrena delfines nariz de botella dentro de su Programa de Mamíferos Marinos para detectar minas, identificar intrusos y proteger instalaciones estratégicas. Gracias a su avanzado sistema de ecolocalización, pueden localizar objetos en aguas oscuras o turbias con gran precisión. Sin embargo, estos animales no son utilizados para ataques suicidas.
Otros países, como Rusia, también han desarrollado programas similares con fines de vigilancia y defensa.
Irán, por su parte, adquirió delfines en el año 2000, aunque no hay indicios de que mantenga un programa operativo en la actualidad ni de que haya avanzado en un uso ofensivo de estos animales.
En un contexto marcado por la guerra, el bloqueo naval y la disputa por una ruta clave para el comercio mundial de energía, este tipo de versiones refleja tanto la creatividad en escenarios bélicos como el peso de la desinformación.
Entre rumores, estrategias psicológicas y avances tecnológicos, los “delfines kamikazes” se convierten en símbolo de una guerra donde incluso lo impensado parece posible, aunque todavía no haya pruebas que lo respalden.
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