Encierro en el crucero: así se vive el brote de hantavirus
Edición Impresa | 6 de Mayo de 2026 | 02:00
El silencio domina los pasillos del MV Hondius, convertido en el epicentro de un brote de hantavirus que mantiene en vilo a casi 150 personas. Las imágenes difundidas por Associated Press revelan una escena inusual: salones vacíos, cubiertas desiertas y puertas cerradas, mientras el barco permanece detenido frente a Cabo Verde. Afuera, el océano parece inmóvil; adentro, el tiempo se estira entre la incertidumbre y la espera de ayuda.
A bordo, la rutina cambió por completo. Los pasajeros permanecen aislados en sus camarotes, usan barbijos y evitan el contacto físico, replicando medidas que recuerdan a la pandemia reciente de Covid-19. Sin excursiones ni actividades grupales, cada jornada se vuelve una sucesión de horas largas. Aun así, algunos intentan sostener cierta normalidad.
SOBRELLEVANDO EL ENCIERRO
“Nuestros días han sido casi normales, solo esperando que las autoridades encuentren una solución”, contó Qasem Elhato, uno de los pasajeros. Relató que muchos se entretienen leyendo, viendo películas o tomando bebidas calientes, en una especie de calma tensa que ayuda a sobrellevar el encierro.
Pero la sensación de fragilidad está presente. “No te embarcás en un viaje pensando que alguien no va a salir con vida”, expresó Helene Goessaert, otra pasajera. Sus palabras reflejan el impacto emocional que atraviesa al grupo, especialmente tras confirmarse tres muertes vinculadas al brote. “Recibimos información a intervalos regulares. Es precisa. Por lo demás, es un juego de espera”, agregó. En ese contexto, pequeños gestos cobran valor: la llegada de frutas y verduras frescas fue celebrada como un alivio y un símbolo de que el abastecimiento continúa.
El despliegue sanitario es visible. Equipos médicos enviados por las autoridades locales subieron al barco con trajes de protección, mascarillas y botas, siguiendo estrictos protocolos. En los videos, se los ve trasladando equipamiento y coordinando tareas desde embarcaciones auxiliares. La presencia de estos especialistas aporta cierta tranquilidad, aunque también refuerza la gravedad de la situación.
La empresa Oceanwide Expeditions activó su nivel máximo de respuesta, con vigilancia médica constante, controles de temperatura, aislamiento de casos sospechosos y desinfección reforzada en todas las áreas. Cada movimiento está regulado y supervisado, en un intento por contener la propagación.
SIETE CASOS RELACIONADOS
Según la Organización Mundial de la Salud, se analizan al menos siete casos relacionados: tres fallecidos, un paciente en estado crítico que ya fue evacuado y otros tres con síntomas leves que permanecen a bordo. Dos de los casos confirmados dieron positivo, lo que mantiene la alerta activa. Las evacuaciones médicas hacia Países Bajos están en preparación; posteriormente el Hondius planea dirigirse a las Islas Canarias (España), estimando un viaje de unos 3 días para su control y desinfección. El itinerario original del barco incluía escalas en islas remotas del Atlántico Sur tras haber partido desde Ushuaia. Sin embargo, la travesía quedó interrumpida por la emergencia. Antes de llegar a su actual posición, el buque realizó paradas excepcionales para evacuar pacientes en territorios aislados, lo que evidencia la complejidad logística del operativo.
Mientras tanto, en tierra firme, las autoridades de Cabo Verde reforzaron los controles sanitarios en el puerto y zonas cercanas como medida preventiva. También se mantiene el monitoreo internacional ante la posibilidad -aunque baja- de propagación. Dentro del barco, en cambio, la vida sigue en pausa: entre puertas cerradas, mensajes que llegan a cuentagotas y la esperanza de que la evacuación marque el inicio del regreso a la normalidad.
El crucero lleva a bordo 150 pasajeros / Oceanwide Expeditions vía AP
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