Ormuz ahoga el flujo mundial de petróleo

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El control de Irán sobre el estratégico Estrecho de Ormuz ya provoca un fuerte impacto global y amenaza con profundizar una crisis energética y comercial de alcance mundial. Desde que comenzó la guerra tras los ataques de Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, Teherán mantiene el dominio de facto sobre esta vía marítima clave por donde, antes del conflicto, circulaba cerca del 20% del petróleo comercializado en el planeta.

El estrecho, que en su punto más angosto mide apenas 34 km entre Irán y Omán, funciona como un cuello de botella para el comercio internacional. Antes de la guerra, entre 100 y 130 barcos atravesaban diariamente esa ruta, incluidos enormes petroleros y cargueros. Sin embargo, desde el inicio de las hostilidades y hasta el 4 de mayo, solo se registró el paso de 534 embarcaciones, muy lejos de las entre 6.500 y 8.450 que normalmente deberían haber transitado durante el mismo período.

IMPACTO ECONÓMICO

Las consecuencias económicas ya se sienten con fuerza. En Estados Unidos, el precio promedio de la nafta subió un 50% desde el inicio de la guerra y alcanzó los 4,56 dólares por galón, según la asociación automovilística AAA. El combustible para aviones prácticamente duplicó su valor, encareciendo además el transporte aéreo y las cadenas logísticas internacionales.

La crisis también golpea al comercio marítimo. Las primas de seguros para barcos se dispararon desde el 1% del valor de la carga hasta niveles de hasta el 10%, debido al riesgo de ataques y bloqueos en la zona. Según la Organización Marítima Internacional, al menos 32 barcos fueron atacados desde el inicio del conflicto y diez marineros murieron.

Además, unas 1.550 embarcaciones de 87 países permanecen actualmente varadas en el golfo Pérsico, junto con unos 22.500 marineros atrapados a bordo, muchos provenientes del sur y sudeste asiático. El bloqueo también amenaza la seguridad alimentaria global.

El Programa Mundial de Alimentos advirtió que 45 millones de personas, principalmente en Asia y África, podrían sufrir hambre si no se reabre pronto el estrecho, debido al freno en el transporte de combustibles, fertilizantes y alimentos.

En medio de esta tensión, el presidente Donald Trump suspendió el “Proyecto Libertad”, la operación militar lanzada para escoltar barcos en la zona.

Aunque Washington desplegó 15.000 soldados y un centenar de aeronaves, solo dos embarcaciones lograron cruzar el estrecho bajo esa protección.

Mientras Teherán insiste en que mantendrá el control hasta que termine la guerra y se levante el bloqueo naval estadounidense, el mundo observa con preocupación cómo un estrecho corredor marítimo se convirtió en el epicentro de una crisis con impacto planetario.

 

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