Trump y Lula apuestan a una relación pragmática

Ambos destacaron el buen clima del encuentro en la Casa Blanca y hablaron de comercio, aranceles y seguridad regional

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Pese a sus diferencias ideológicas y a meses de tensiones diplomáticas, Donald Trump y Luiz Inácio Lula da Silva terminaron satisfechos tras su reunión de ayer en la Casa Blanca. El encuentro, que incluyó un almuerzo privado y se extendió por más de dos horas, buscó recomponer una relación marcada por desacuerdos políticos, disputas comerciales y cruces sobre política exterior.

Lula celebró el tono cordial de la cita y destacó el clima distendido que logró con el mandatario republicano. “Yo salgo muy, muy satisfecho de la reunión. Fue importante para Brasil y para Estados Unidos”, afirmó luego en una conferencia de prensa en la embajada brasileña en Washington. Incluso bromeó sobre Trump: “¿Vieron que el presidente Trump riendo es mejor que de cara seria? Él aprendió que reír es muy bueno”.

Trump también elogió al líder brasileño en Truth Social. “Hablamos de muchos temas, entre ellos el comercio y los aranceles. La reunión transcurrió muy bien”, escribió el republicano, que definió a Lula como un presidente “muy dinámico”.

La relación entre ambos había atravesado momentos de fuerte tensión. Trump criticó públicamente a Brasil por la condena judicial y encarcelamiento del expresidente Jair Bolsonaro, a quien considera un aliado político. El republicano llegó a denunciar una supuesta “caza de brujas” contra Bolsonaro, condenado por intento de golpe de Estado.

Sin embargo, Lula evitó confrontar directamente con Trump y aseguró que no cree que el mandatario estadounidense interfiera en las elecciones brasileñas de octubre. “No creo que ejerza ninguna influencia en las elecciones brasileñas, porque es el pueblo brasileño el que vota”, sostuvo.

INTERESES COMUNES

Más allá de la política, ambos mandatarios buscaron reforzar intereses económicos comunes. Washington tiene especial interés en las reservas brasileñas de tierras raras, las segundas más grandes del mundo después de China y fundamentales para industrias tecnológicas y energéticas. Lula explicó que Brasil ya cuenta con un marco legal para permitir inversiones estadounidenses, aunque defendió que su país mantenga el control sobre la producción.

La agenda también incluyó seguridad regional y lucha contra el crimen organizado. Estados Unidos y Brasil firmaron recientemente acuerdos para compartir información sobre tráfico de armas y drogas. Lula incluso propuso crear un grupo de trabajo regional con todos los países de América Latina para enfrentar el narcotráfico.

La reunión sirvió además para bajar tensiones sobre temas internacionales como la guerra en Irán y la situación en Venezuela, asuntos en los que Lula había criticado la política exterior de Washington.

Aun así, el mandatario brasileño dejó claro que no buscaba confrontar con Trump. “No vine a pelear”, resumió.

Las imágenes de ambos líderes sonriendo y estrechándose la mano marcaron un contraste con los meses de frialdad política y reflejaron una apuesta por mantener una relación pragmática pese a las diferencias.

 

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