Rasgos de una personalidad siniestra
| 6 de Enero de 2013 | 00:00
Para la mayoría de los que lo conocían fuera del hogar, Miguel Angel López era una persona educada y correcta. Hasta el intendente de Lincoln, Jorge Fernández, se mostró sorprendido y en declaraciones a la prensa, en los momentos posteriores al crimen, manifestó que a López lo conocía desde hacía 20 años y que tenía “conductas normales”.
Sin embargo, en la intimidad, las mujeres que estuvieron en pareja con él compartieron el infierno de “vivir con el enemigo”.
Marisa Canapelli, quien estuvo en pareja y tuvo un hijo con López, contó a la prensa que hacia el año 2000, cuando se fueron a vivir a un campo, “fue cuando él cambió y se tornó violento y posesivo. Me pegaba por cualquier cosa: se hacía lo que él quería o eran trompadas, también me apoyó cuchillos y me apuntó con un arma”.
López se desempeñaba como sonidista. Tuvo tres hijos, todos de diferentes mujeres: uno por cada una de sus parejas. Con todas tuvo historias de maltratos y amenazas. Educado hacia afuera, diabólico en el hogar, la personalidad de un psicópata obsesionado por dominar a las mujeres.
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