Por los robos, en Villa Castells se habla de cercos, perros y armas
| 29 de Abril de 2015 | 02:12
En Villa Castells, para muchos vecinos los ladrones tienen nombre, apellido, apodo y edad. “Todos sabemos quiénes son y en dónde viven. No entendemos por qué todavía andan sueltos”, protestan varios, a partir de un pedido a las autoridades que ya cumplió un año y para el que todavía esperan una solución que los deje satisfechos.
Mientras tanto, los métodos de prevención son de los más variados. De ahí el peligro: muchos admiten vivir armados, una situación que se blanqueó en las últimas asambleas barriales y que, aunque no es una medida que suscite el apoyo de todos, es una realidad que deja en evidencia la preocupación extrema que se respira en ese barrio de zona Norte.
“Hace un año le planteamos al Municipio y a la Policía un grupo de medidas que se necesitan para mejorar la seguridad. Solamente se cumplieron los primeros dos meses y después se diluyó. Todo fue empeorando hasta que en noviembre se vivió la peor época”, fue el raconto que hizo uno de los vecinos.
El panorama actual dista de ser el ideal, aunque los delincuentes siguen al acecho y cada tanto se vuelven protagonistas con alguna clase de robo: entraderas, arrebatos callejeros cerca de las escuelas y, sobre todo, el saqueo de las obras en construcción, por lo que cuentan en el barrio.
Inclusive, respecto de esta última modalidad, “hubo policías ligados a esos hechos”, deslizó una vecina de un sector que cada vez crece más, pero también queda más expuesto.
Cada uno de los que habla -allí hay profesionales, empleados y además padres de familia- lo hace con la condición excluyente de que no se difundan sus nombres ni sus rostros.
Es que, por lo que denuncian, tienen a los ladrones viviendo muy cerca, y el miedo a las represalias está siempre latente. “La Policía tiene esos datos y saben quiénes son. A algunos ya los agarraron varias veces pero por ser menores los terminan liberando al rato”, lanzó un vecino, apoyado en un operativo que ocurrió el viernes.
“PLAN COORDINADO”
En este marco lo que piden en Villa Castells es “un plan coordinado entre las distintas fuerzas, que esté organizado con sentido común y que no sea para tapar por 10 días la bronca de la gente y después saquen todo”, criticaron.
La última asamblea por seguridad fue en marzo. La próxima aún no tiene fecha: “Estamos esperando que nos respondan algo coherente”, señalaron. Sus reclamos -que son casi los mismos que mantienen desde hace un año- se basan en la instalación de cámaras de seguridad y el aumento de patrullaje.
Además, quieren que la localidad quede virtualmente blindada por retenes policiales: “Es muy fácil controlar Villa Castells porque tiene solamente tres accesos”.
Hasta recibir una réplica que les lleve algo de calma, algunos optaron por métodos alternativos. Eso incluye a los que, además de cercos y perros guardianes, guardan una pistola en el cajón.
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