Por la caza furtiva, el cauquén colorado está en situación crítica
Edición Impresa | 15 de Junio de 2017 | 01:24
Entre la modificación de sus ambientes naturales y la caza furtiva, el cauquén colorado, un ave declarada Monumento Natural de la Provincia, se encuentra en serio riesgo de desaparecer. Un relevamiento realizado por organismos oficiales durante su ultima invernada indica que tal vez no queden más de 900 ejemplares en todo el territorio provincial.
El estudio, realizado por biólogos del organismo ambiental de la Provincia y la Dirección de Fauna de Nación en conjunto con la Policía Ecológica y Rural, señala que la población de cauquénes colorados en territorio bonaerense se redujo en un 70% a lo largo de las últimas décadas pese a que la especie -declarada desde 2009 en peligro de extinción- goza de la máxima categoría de protección ambiental.
Aunque de aspecto similar al de un ganso, el cauquén -conocido popularmente en el campo como “avutarda” por su semejanza con esas aves europeas- pertenece a la familia de los patos. Su género abarca cinco especies, alguna de las cuales suelen migrar cada otoño desde Tierra del Fuego y Santa Cruz hasta el sur de la provincia de Buenos Aires en busca de un entorno menos hostil.
Si bien todas las especies de cauquenes se encuentran protegidas en territorio bonaerense -como así también en otras seis provincias argentinas-, la que más preocupa a los biólogos es la del Cauquén Colorado (Chloephaga rubidiceps), que ha llegado ya a un punto de altísima vulnerabilidad.
“Cada año el Cauquén se encuentra con nuevos factores ambientales que operan en la declinación de su población”, explica el jefe del departamento de Areas Naturales Protegidas del OPDS, Daniel Mac Lean, al comentar que las tres causas que más inciden sobre la merma de la especie son “la modificación del ambiente, la fauna exótica que ataca sus nidos y la caza ilegal”.
La caza del cauquén colorado, una pieza apreciada por cazadores deportivos, obligó hace unos años al gobierno de la Provincia a denunciar ante la Unidad Fiscal de Investigación de delitos contra el Medio Ambiente a firmas que promocionaban este servicio a nivel internacional. Por unos dos mil euros, agencias de turismo aventura ofrecían a cazadores extranjeros la posibilidad de visitar la provincia de Buenos Aires y aprovechar sus excelentes cotos para la caza de gansos y patos, “únicos en el mundo”.
Al impacto sobre la población de cauquenes que tuvo esta actividad -que se sospecha aun vigente aunque en forma menos explícita- se le suman las matanzas de ejemplares llevadas a cabo durante años por productores agrarios que solían considerarlos una plaga para sus cosechas de trigo, creencia que se ha venido revirtiendo en gran medida gracias a campañas de conservación.
Lo cierto es que tras años de persecución y descuidos, la zona a donde estas aves suelen migrar cada otoño -la comprendida mayormente por los partidos de Dorrego, Tres Arroyos y Monte Hermoso- muestra hoy claros indicios de su paulatina desaparición. De ahí que todos los años biólogos del organismo ambiental de la Provincia se instalan durante cinco días en la región para hacer un conteo de los ejemplares que arriban a las costas bonaerenses para pasar el invierno. Este año el estudio se desarrolla en las playas de San Cayetano, cerca de Necochea.
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