En el último mes ya hubo más de siete casos casi idénticos en el cordón flori fruti hortícola

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En las últimas semanas el cordón flori fruti hortícola de la Región se convirtió en uno de los epicentros de la inseguridad más salvaje. La mayoría de las víctimas son de nacionalidad boliviana y han sido atacadas en sus viviendas, en mitad de la noche, y a manos de delincuentes que irrumpieron a las patadas, en algunos casos después de matar a sus mascotas, para golpearlas, torturarlas y amenazarlos con las peores cosas.

La zona Oeste, lindante al corredor que forman las rutas 2 y 36, atravesando las localidades de Abasto, Melchor Romero y Olmos, es foco de esta forma de violencia, que en el último mes ya sumó siete casos.

Actúan bandas de no menos de tres integrantes, todos con experiencia y preparados para actuar con violencia. En muchos de los objetivos han irrumpido enfundados en uniformes de fuerzas de seguridad, sobre todo con chalecos antibalas, o con prendas que -en la oscuridad- pueden parecelo. Si no tienen la ropa, igual se presentan como policías. Tienen buenas armas. Y no dudan en usarlas.

 

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