Rumbo a una grave crisis diplomática, el presidente francés, Emmanuel Macron, y el premier italiano, Giuseppe Conte, desactivaron la tensión bilateral para impulsar una reforma migratoria más restrictiva. El francés había catalogado de “cinismo” e “irresponsabilidad” la decisión italiana de cerrar sus puertos al barco Aquarius, con 630 inmigrantes, que finalmente se dirige a España. (EFE)
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