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“Estaré agradecido de por vida”

El delantero vivió dos noches soñadas en 57 y 1, que reavivaron su deseo de volver a Estudiantes. Pasado, presente y futuro de uno de los jugadores fetiche de los hinchas

Martín Cabrera

Por: Martín Cabrera
mcabrera@eldia.com

18 de Noviembre de 2019 | 03:03
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Ernesto Farías fue uno de los jugadores de Estudiantes más aplaudidos las noches de la inauguración del nuevo estadio. Sus 96 goles entre 1997/2004 (una época difícil en el Pincha) siempre lo dejaron bien arriba en la consideración general.

En la última década varias veces estuvo por regresar, pero por distintos motivos no pudo concretarlo. Desde entonces hay un mito alrededor suyo, que en un mano a mano con este medio explicó para que todos puedan entenderlo.

“Hasta que existan posibilidades voy a intentar retirarme con la camiseta de Estudiantes”

 

-¿Qué cosas te pasaron dentro tuyo al volver a 57 y 1?

-La verdad que fueron todas sensaciones muy lindas. Volver a Uno, donde me inicié como jugador y persona. Tuve muchas vivencias desde que llegué de Trenque Lauquen a la pensión. Se me vinieron a la mente muchos recuerdos de gente muy linda que conocí. Toda mi etapa como jugador de Estudiantes estuvo en ese estadio.

-Vos sabías que los hinchas te iban a aplaudir, porque dejaste muchos buenos recuerdos , pero ¿imaginabas semejante ovación cuando te presentaron?

-Me pongo a pensar y recién después de lo vivido el otro día tomé dimensión del cariño de la gente. El momento que me hicieron pasar los hinchas fue inesperado y único. Ese recuerdo lo voy a tener por siempre. Me hizo sentir muy bien. Estaré agradecido de por vida a este Club. Esa sensación no la había vivido antes, nunca como jugador.

El Tecla lleva poco más de un año sin jugar de manera profesional. Por eso todavía dentro suyo espera un llamado para retirarse con la camiseta que tanto quiere. Sabe que es difícil y el paso del tiempo le juega en contra. Pero...

-Soñás con retirarte con la camiseta de Estudiantes?

-Sí, es un sueño que siempre tuve. Por distintas momentos y circunstancias nunca se pudo concretar. Desde 2010 para acá hubo posibilidades pero no se dio. Mi intención siempre fue volver a Estudiantes. Hoy, después de vivir lo del fin de semana, ese cosquilleo que tenía se multiplicó. Hasta que haya una mínima posibilidad voy a intentarlo y luchar por ello.

-¿Qué darías por jugar en Estudiantes?

-Todo lo que esté a mi alcance. Sobre todo después de lo vivido el fin de semana pasado. Fue algo único. Vendría como sea, a lucharla, por seis meses... Ponerme esta camiseta nuevamente y retirarme acá sería magnífico.

-Hay un sector de Estudiantes que te cuestiona por no haber regresado antes?

-Sé que hay hinchas que pueden pensarlo y los respeto. Pero les puedo decir que desde 2010 hasta la fecha siempre se habló de mi posible vuelta a Estudiantes. Mi intención fue volver, pero no se dio y no hubo un motivo puntual. A veces pasan cosas que la gente no se entera y no tiene por qué saber. Pero hay contratos, otros clubes en el medio, tiempos... A mí también me hubiese gustado regresar con menor edad, pero no se pudo. El jugador no siempre puede elegir dónde jugar.

“A mí también me hubiese gustado volver antes, pero no se pudo. No siempre decide el jugador”

 

-¿Algunos dicen que no volvés por tu relación con Verón?

-Es mentira, tengo una relación normal, de respeto. Igual con el Flaco Alayes.

-¿Y con Gabriel Milito?

-Excelente. Los dos somos de la misma categoría. Jugamos juntos en selecciones juveniles y nos enfrentamos varias veces. Y fui compañero suyo en Independiente, cuando volvió al país. La otra noche estuvimos hablando bastante.

Farías tuvo una característica en todos los clubes que jugó: el gol. Jugó 549 partidos y convirtió 225 tantos, un 0,40% por partido. “Mantuve siempre un nivel parejito. He tenido momentos buenos, malos y regulares en los clubes, pero siempre marqué goles”, contó.

-¿Dónde se vio el mejor Farías?

-En River y Porto fue donde tuve la mayor madurez. En River tal vez no se dieron los mejores resultados colectivos. Los títulos te dan prestigio y potencian tu nivel individual. En Portugal también me fue muy bien.

-¿Y el de Estudiantes que hizo 96 goles?

-Fui de menor a mayor, pero recién empezaba. Me tocó jugar muchos años y pelear por no descender o en mitad de tabla. Fueron los años que más recuerdo porque me abrieron paso al fútbol europeo, pero mi mejor versión la mostré más adelante.

-¿Te imaginás lo que hubieses sido en el equipo de Estudiantes campeón de América?

-(risas) La verdad que no lo sé, pero es como te decía recién: cuando los logros colectivos son importantes tu nivel individual se potencia.

-Para todos los jóvenes que no te vieron jugar: ¿qué era Ernesto Farías?

-Era un chico que vino del Interior y tuvo la suerte que a los dos años se le dio la posibilidad de jugar en Primera. No fui un 9 definido, porque siempre me moví por atrás y por los costados, y siempre me entendí con el otro delantero.

Aquel Estudiantes peleaba de mitad de tabla para abajo y luchaba por respetar su identidad con una gran cantidad de juveniles. Institucionalmente estaba poniéndose de pie tras una década de decadencia. Así lo describió: “Vivimos las vacas flacas. Teníamos lo justo. En la pensión las habitaciones tenían tres camas. Me tocó compartirla con el hermano más grande de Mariano Pavone y con Ciavarelli. Había un solo televisor para todos, hacíamos cola para hablar un minuto por el teléfono con monedas que había en la planta baja, el baño estaba abajo y cuando hacía frío no queríamos ni bajar. Ojo, todo eso nos fortaleció mucho y todo el sacrificio que hicimos nos llenó de orgullo. A mí me tocó firmar primer contrato a los 17 años, en el año 1997. Y entonces me mudé. Por suerte hoy el Club está distinto, hay mejores instalaciones, los chicos tienen un colegio y una proyección”.

-¿Cuál fue el mejor técnico que tuviste en Estudiantes?

-Patricio Hernández fue un gran formador de jugadores. Tal vez no terminó siendo en Primera todo lo que prometía. Pero me ayudó muchísimo. Y el que me marcó y lo agarré en el momento justo fue Carlos Bilardo. Los seis meses que estuve con él fueron espectaculares. Me tenía afecto y me cuidaba. Me hacía concentrar los jueves...

-¿Por qué?

-Para que no salga. Me había puesto de capitán y quería que diera el ejemplo. En ese plantel estaban Marquitos Angeleri, Sosa, Krupoviesa, Gelabert, Mariano Pavone, Pablito Lugüercio y otros más. Estaba recién casado y él pensaba que era lo mejor. Me acuerdo que hasta habló con mi señora.

-Bilardo los potenció...

-En ese momento que llegó la cosa no estaba bien. Para los chicos era difícil y él logró transmitir estabilidad. Tan mal no le fue, porque la mayoría de ese grupo se fue a jugar a Europa.

-¿Galletti fue el compañero con el que mejor te entendiste?

-Sí, en Estudiantes sí. Por su forma de jugar... No necesitábamos ni mirarnos para entendernos. Después tuve otros grandes compañeros como Falcao en River y en Porto con Cuaresma.

“Los técnicos que más me influyeron fueron Patricio Hernández y Carlos Bilardo”

 

-¿Por qué te radicaste en Cali?

-Nunca pensé que iba a terminar viviendo ahí. Cuando en 2015 me acercaron esa posibilidad. Agarramos las valijas y me fui al América, el club más grande de Colombia, que estaba en la B. Me tocó ascender y el vínculo con la gente fue muy fuerte. Hay muchos ex Estudiantes que son ídolos en Colombia: Bilardo en Cali, Zubeldía en Medellín, Gottardi en Bogotá y Juan Ramón Verón en Barranquilla.

Los Farías son cinco. Araceli su esposa y cuatro hijos: Delfina (18), Juan Bautista (16), Alfonsina (7) y Amadeo (6). “El más grande es delantero, mide 1,81 mts y juega en las inferiores del América”.

-¿Qué harías una vez retirado formalmente del fútbol?

-Seguiría ligado al fútbol. Ya hice el curso de entrenador y este último tiempo estuve actualizándome por Europa, con charlas con técnicos como el Cholo (Simeone). Estuve en Porto y Barcelona.

-En River compartiste plantel con Marcelo Gallardo. ¿Imaginabas este presente suyo?

-Ahora es fácil decirlo. Soy su amigo. Estuve tres años y medio con él. Concentrábamos juntos. Nuestras familias se conocen. Ya se veía que tenía argumentos. Si lograba transmitirlos a un plantel le iba a ir bien.

 

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Multimedia

Ernesto Farías, mano a mano con este medio, luego de jugar en la inauguración de 57 y 1 / Demian Alday

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