Las drogas sintéticas y una larga lista de episodios terminados en tragedia
Edición Impresa | 28 de Julio de 2019 | 01:34

La última semana la justicia condenó a seis años y seis meses de prisión al dueño de una disco porteña y a un ex “tarjetero” por la muerte de Rocío, una adolescente de 15 años, quien falleció en ese lugar luego de combinar el consumo de alcohol, cocaína y éxtasis en agosto de 2016.
Los fundamentos del fallo apuntaron al “suministro de estupefaciente a título gratuito, facilitación de un lugar para que se lleven a cabo conductas” en infracción a la ley antidrogas, “agravados por haber sido cometidos en perjuicio de una persona menor de edad, y homicidio culposo”.
TIME WARP
Cuatro meses antes de esa muerte se había registrado el mayor caso de fallecidos por sobredosis en un boliche del país, el de la fiesta Time Warp, en el predio porteño de Costa Salguero, en el que murieron cinco jóvenes por consumir drogas sintéticas, y al que la última semana se sumó el de una marplatense en España.
Cinco muertos, otros tantos al borde de estarlo y una complicada red de complicidades que otra vez volvió a ligar a los jóvenes con la tragedia, fue lo que dejó la segunda edición porteña de la fiesta electrónica Time Warp, una de las más importantes del mundo.
Ocurrió el 16 de abril de 2016, en la segunda noche de la fiesta que se realizaba en el complejo Costa Salguero y tenía sus entradas agotadas desde hacía días.
El 16 de abril de 2016 cinco jóvenes murieron durante la fiesta electrónica por consumo de droga sintética y otros cinco fueron internados.
Las víctimas fueron Francisco Bertotti, Nicolás Becerra, Andrés Valdez, Martín Bazzano y Bruno Boni, de entre 15 y 21 años.
Todos habían consumido lo mismo, una pastilla que creyeron era éxtasis.
La autopsia determinó después que se trataba de PMMA, otro tipo de metanfetamina que, como el éxtasis, causa euforia, hiperactividad, confusión y convulsiones. Como quedó demostrado, también podía matar.
Por lo ocurrido, los organizadores están procesados y avanza el juicio oral por “facilitación de un lugar para la comercialización de estupefacientes, homicidio culposo y lesiones graves culposas”.
A miles de kilómetros de distancia, en Palma de Mallorca, el pasado 14 de julio murió Milagros Alanis Moyano, una joven marplatense, quien había consumido éxtasis en una fiesta electrónica, donde residía desde hacía pocos meses.
Sus familiares denunciaron que la droga había sido adulterada con veneno para ratas.
Su muerte se produjo en un hospital de la ciudad de Barcelona, donde había sido trasladada tras sufrir un cuadro de hipertermia, con más de 42 grados de fiebre donde finalmente falleció.
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