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La pelota siempre al “diez”, que ocurrirá otro milagro...

Diego pisó el Bosque como técnico de Gimnasia y los hinchas deliraron a pura emoción. En cada rincón de la Ciudad se vivió la euforia

Walter Epíscopo

Por: Walter Epíscopo
wepiscopo@eldia.com

9 de Septiembre de 2019 | 04:12
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¡Pensar que iba a ser un domingo aburrido sin fútbol local por la fecha FIFA! Y de repente pasó a ser uno de los días que quedará grabado en la historia, no solo de Gimnasia, sino a nivel mundial. Por que así es todo lo que pasa con Diego Armando Maradona, se tiñe de historia, y quedará para la posteridad. Para siempre quedará escrito que el domingo 8 de septiembre de 2019, comenzaba el ciclo del Astro como técnico Tripero ante una multitud que colmó la cancha para ver un entrenamiento, aunque la verdad es que sirvió como excusa para darle la bienvenida al “Diez”.

La espera desde el jueves cuando fue confirmado como DT, fue eterna. Cerca de 2 mil socios nuevos en horas, gente en lista de espera, las primeras camisetas del Lobo con el “10” en la espalda se agotaron a pesar del valor que tenían. Toda una revolución maradoniana teñida de azul y blanco se instaló en todas partes.

EL TEMA EXCLUYENTE EN LA CIUDAD

En las últimas horas en la Ciudad no se habló de otra cosa, nadie quedó afuera, ni pudo. Sea o no hincha de Gimnasia, le guste o no el fútbol. La llegada de Maradona hizo que La Plata se transforme en el centro de todo, y los canales de televisión comenzaran a transmitir horas y horas desde el Estadio del Bosque, desde la puerta de la Sede Social de calle 4 o desde Plaza Moreno, por ejemplo.

Y el domingo era el día esperado. Soñado. Esperar el momento de ver a Diego pisando el campo de juego del “Juan Carmelo Zerillo”, una verdadera locura, impensado tan solo días atrás. Ayer no había partido, pero fue lo mismo, o más. A media mañana en los diferentes barrios de la Ciudad se empezaron a ver hinchas con sus camisetas del Lobo tratando de llegar temprano.

En las parada de micro, padres con sus hijos, familias enteras o grupos de amigos esperaban ansiosos la llegada del “bondi” que los dejara cerca de la cancha.

Había una atmósfera distinta. Especial. “Maradona en Gimnasia, todavía no lo puedo creer”, decía Pablo junto a su hijo de no más de 10 años, esperando el Este en calle 659 y 11, en Parque Sicardi. Ambos, con la camiseta puesta, lógicamente.

Desde el bario El Mondongo los hinchas llegaban caminando; por Avenida 60; por la Avenida Pereyra Iraola; por calle 1. Los hinchas peregrinaban rumbo a la cancha con una sonrisa que no se les iba de la cara. “Esto es una locura, el Diego viene al Lobo ¿entendés? Es una alegría tremenda, mis dos pasiones juntas, Gimnasia y Maradona”, lata de gaseosa en mano caminaba hacia la cancha Facundo que llegaba desde Ensenada visiblemente emocionado.

Había tanta emoción y ansiedad, que la gente llegó demasiado temprano. Las puertas se iban a abrir a las 12, teniendo en cuenta que el entrenamiento iba a comenzar dos horas después.

Con buen criterio ante la cantidad de socios esperando en los diferentes portones del Estadio, las puertas se abrieron casi media hora antes para que el público pudiera ingresar sin inconvenientes.

Y adentro del Estadio fue una fiesta total. Un clima de felicidad extrema. De ilusión. Sin dudas, la contratación de Maradona fue una inyección anímica tremenda para la gente, pero también para el plantel y quienes trabajan en el día a día junto a los jugadores.

El ex jugador mens sana, Luisito Roselli hablaba en los jardines con Rubén Gallo, ex integrante del grupo humorístico I Medici Concert, reconocidos Triperos.

Tampoco se lo quiso perder Nacho Fernández, actual jugador de River, pero no pudo resistirse ante semejante acontecimiento.

DE LA ANSIEDAD AL ÉXTASIS TOTAL

En la zona de vestuarios había ansiedad. Mientras los inflables del Lobo, de Diego y una camiseta Argentina con el “10” adornaban el campo, por los altoparlantes del Estadio se escuchaban canciones que diferentes cantantes y bandas le han dedicado.

Las puertas del Estadio se abrieron antes, por la gran cantidad de gente que llegó temprano

 

No faltó el pegadizo tema del Potro Rodrigo, ni Los Piojos agitando con el “Maradooo” y esa “o” final que parece eterna, casi interminable. Pasaron Los Cafres con su “Pelusa”, Ratones Paranoicos y Las Pastillas del Abuelo, con su frase, “Y Jesús dijo me voy. De tácticas ya no hablo. Pero un consejo les doy. La pelota siempre al diez. Que ocurrirá otro milagro...”.

La primera explosión fue cuando minutos antes de las 13 arribó la comitiva con Maradona. Los hinchas ubicados en la cabecera de 60 empezaron a mirar hacia atrás y comenzaron a gritar al darse cuenta que Diego llegaba al Estadio. Toda la cancha entendió la señal y empezó a corear el “olé, olé, olé, olé, Diegooo, Diegooo”.

Camisetas y banderas con la cara de Maradona por todos lados. Y el momento esperado de verlo salir de la manga.

Se vivieron momentos de emoción. Cada hincha sacando fotos y grabando videos buscando perpetuar cada instante de este día histórico. Cada movimiento del “barrilete cósmico”, enfundado en su buzo azul y gorrita blanca. Banderas, humo azul y blanco, fuegos artificiales, globos, una tremenda fiesta que nadie quiso perderse.

Y el “dale Lobo” que Diego comenzó a cantar para el delirio de la multitud.

Las palabras del DT para el público y el entrenamiento que fue liviano y una excusa. Cada mínimo gesto de Diego, fue muy celebrado por la gente.

DIEGO, ABIERTO Y AMENO

“Lo que se vivió fue una locura. Ver a la gente llorando fue tremendo. Algo terrible, inexplicable”, comentó Mariano Messera, a quien Diego saludó y abrazó ni bien llegó a la cancha. Su compañero de dupla en la Reserva, Leandro Martini, comentó, “fue algo increíble lo que vivimos. Compartir una charla en el vestuario, contaba anécdotas, hablaba como uno más. Al cuerpo técnico de Reserva nos dijo, `preparen bien a los chicos, que los vamos a necesitar también´. Un fenómeno”.

Nadie pudo escapar a la emoción y magnetismo que genera la presencia del Astro. “Me emocioné mucho cuando me abrazó. La verdad que fue increíble”, reconoció el capitán, Lucas Licht.

Hubo un gran clima de fiesta. El hincha cantó y se emocionó al ver a Maradona. El ciclo, en marcha

 

Fueron generaciones que se encontraron todas juntas para aclamar al flamante técnico Tripero. La conocida canción que cantan los hinchas del Nápoli, “Ho visto a Maradona” y toda esa locura, por unas horas se trasladó al Bosque. De a ratos los hinchas se abrazaban y cantaban sin poder creer lo que estaban viviendo.

En medio de ese remolino de alegría que flotaba en el ambiente también se cantó, “el domingo cueste lo que cueste, el domingo tenemos que ganar”. Y Diego acompañó como los miles que estaban en la tribuna, saltando y extendiendo un brazo, como si estuviera junto a ellos. Es que ganarle a Racing será clave para acompañar este golpe de efecto que significó el arribo del Astro.

El hincha no puede salir del estado de shock que hoy lo invade por tener en el Club a Maradona. Que llega en un momento clave por que el ánimo del pueblo Tripero estaba por el piso ante la crítica situación del equipo en los Promedios. Y desde hoy irán el “Diez”, el plantel y la gente, pelota al pie, como cantan Las Pastillas del Abuelo, en busca de “otro milagro...”.

 

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