El mismo día que Irán comenzó su vacunación contra el coronavirus, el clérigo Abbas Tabrizian publicó en su canal de Telegram una insólita advertencia: “No se acerquen a los que se han vacunado contra el COVID. Se han convertido en homosexuales”.
Tebrizian tiene un historial de polémicas afirmaciones sobre la medicina occidental: el año pasado, por ejemplo, compartió un video en el que quemaba un libro de texto científico estadounidense, afirmando que la medicina islámica hacía que esos libros fueran “irrelevantes”.
En relación a su homofobia, la disidente iraní Sheina Vojoudi precisó en diálogo con el Jerusalem Post: “Como otros clérigos del régimen, también Tabrizian relaciona todas las carencias (deficiencias) con la sexualidad”.
Y añadió: “Los clérigos de Irán sufren de falta de conocimiento y humanidad. En realidad, su objetivo de difundir tonterías es tratar de asustar a la gente [para que no se vacune], mientras que el líder del régimen y otros funcionarios consiguieron Pfizer, y no se la proporcionan a la gente con la excusa de que no confían en Occidente”.
Irán es el país de Medio Oriente más afectado por la pandemia, contabilizando hasta el momento más de 58.000 fallecidos y casi 1,5 millones de contagios. Las primeras dosis en llegar fueron de la fórmula Sputnik V, pero también recibirá vacunas del laboratorio AstraZeneca gracias al mecanismo Covax.
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