Adolescentes y las motos: un gran dilema para los padres
Edición Impresa | 23 de Abril de 2023 | 03:25
Cuando un adolescente pide que le compren una moto, para muchos padres es complejo dar una respuesta ya que, al margen del costo del vehículo, temen por la seguridad de sus hijos o no los ven aún aptos para circular en ellas por las calles, especialmente en nuestra ciudad. Por eso es importante que si esta charla genera una discusión en el hogar, se busque por todos los medios evitar las discordias, los malentendidos y se llegue a un acuerdo respecto de qué es lo más adecuado, según indican especialistas en el tema.
Esa discusión “puede llegar a ser un momento fructífero para dialogar más con los hijos, hacerles pensar, ofrecer alternativas y decidir, en común, sin olvidar quién es el padre y quién el hijo”, según indica la psicóloga y orientadora familiar Lucía Herrero.
La experta asegura que, en el diálogo sobre este asunto, los progenitores pueden ofrecer a su hijo o hija algunas alternativas del estilo: “¿No te gustaría más una buena bicicleta de carrera nueva o una mountain bike, con la cual podrás disfrutar más, hacer deporte, crear buenos hábitos de esfuerzo y disfrutar con tus amigos?”.
Otra idea que aporta Herrero es que, si el menor está en edad de conducir autos o próximo a ella, puede planteársele la adquisición de un vehículo de segunda mano, en razonable buen estado.
En esa opción, el hijo viajaría más seguro que en una moto y podría hacerlo junto a tus amigos.
Por su parte, la psicóloga María Fátima Seppi Vinuales, que escribe en un portal especializado, puntualiza que las peticiones y las respuestas de los adolescentes “suelen ser explosivas, intensas y con urgencia, pero los padres, como adultos, debemos ser capaces de tener en cuenta los diversos aspectos que están implicados en el hecho de que un adolescente tenga una moto”.
En este aspecto concreto señala que debemos interrogarlos con la pregunta directa: “¿Para qué querés la moto?”, y en la respuesta se podrán encontrar claves sobre “si se trata de un gusto, de una afición o de un capricho, entre otras posibilidades.
No es lo mismo que un adolescente tenga interés en ser corredor de carrera, a que quiera la moto porque su vecino tiene una, o porque vive lejos de todos sus amigos y quiere contar con ella para poder trasladarse más rápidamente”.
REGLAS DE JUEGO
Si la decisión es negativa, hay que hacerle saber a los hijos que “por ahora no”, no quiere decir que “nunca”, enfatizando en que se trata de una medida pensada y de una decisión tomada luego de evaluar su bienestar en primer lugar, argumenta Seppi.
“Si finalmente accedemos a comprarle una moto tenemos que dejarle claro las reglas del juego. Una moto no es un juguete.
Podemos llegar a un acuerdo para que la utilice en los lugares menos peligrosos y que, por ejemplo, no salga a la ruta ni la use por el centro de la Ciudad”, indica por su parte Herrero.
La especialista también afirma que “otras reglas de juego para nuestro hijo podrían ser: que no lleve acompañantes en la parte trasera o que la use hasta que se vaya la luz natural”.
“También debemos prepararlo para una educación vial con clases, videos o cursos”, añade Seppi.
“No importa cuál sea el método elegido, pero si nuestro hijo quiere una moto, debemos asegurarnos de que, no solo sepa conducirla, sino que también conozca las reglas que facilitan la convivencia vial”, explica.
Seppi apoya estos consejos agregando que debemos ayudarlo a prepararse, ya que la práctica es necesaria para cerrar el ciclo de aprendizaje, “pero antes de permitirles que salgan solos con la moto, debemos acompañarlos varias veces para hacer observaciones y ayudarlos a mejorar”.
“Si aceptamos que tengan una motocicleta, podemos consensuar con ellos un plazo de prueba. Si cumplen con las reglas y todo funciona bien, podrán conservarla, de lo contrario no podrán usarla”, de acuerdo a esta experta.
También defiende que los padres tienen que aprender a confiar en sus decisiones, “es decir a no dejarse convencer llevados por el sentimiento de culpa que les causa no acceder a las peticiones de sus hijos, siendo conscientes de que adolescencia es una etapa vital, en la que noción del peligro y los riesgos se relajan bastante”, incide.
UNA DEMANDA EN AUMENTO
Según datos que maneja una empresa de comercialización online de seguros de motos, la adquisición de motocicletas entre adolescentes va en aumento y, aunque en cada país rigen normas al respecto, bastante antes de ser mayores de edad los jóvenes pueden sacar el carné que les permite conducir ciclomotores.
Otro aspecto que los padres deben revisar fríamente es el gasto. Aunque las motos son, en general, más económicas que los autos, habrá que calcular varios costos y pensar en si es mejor un ciclomotor o una moto. Aunque este último vehículo es más caro también suele ser más seguro y duradero.
También “hay que tener en cuenta la autoescuela, ya que el futuro conductor necesita una preparación y debemos elegir una que sea óptima y que la formación se haga en situaciones reales de tráfico y no en un estacionamiento en un predio cerrado. También es muy recomendable hacer algún curso de conducción segura de motos”, añaden.
Luego hay que gestionar los seguros y tener en consideración el gasto que lleva el mantenimiento de la moto, así como un elemento en el que no hay que escatimar dinero que es el casco, y los accesorios como guantes, botas, campera, etc., para proteger al joven en caso de un accidente. Además, lo más recomendable es disponer de un garaje dónde guardarla.
“Tomar la decisión de comprar una moto para nuestros hijos puede ser realmente complicado porque hay que valorar muchos condicionantes, para poder considerar si es una buena opción para nosotros y ellos”, indican expertos.
Nos encontramos ante el inicio de una nueva realidad que va surgiendo en la vida del joven, que tiene que ser meditada por los padres y en la que se pueden incorporar como condicionantes a la petición: que tenga buenas calificaciones en los estudios, que respete la hora de llegada a casa con el vehículo, y por supuesto que no consuma alcohol ni otras sustancias bajo ningún concepto a la hora de conducir, señalan los especialistas.
LA DECISIÓN
Si la decisión de comprarle una moto es negativa, hay que hacerle saber que “por ahora no”, no quiere decir que nunca. Y se debe enfatizar de que se trata de una medida pensada y de una decisión tomada luego de evaluar su bienestar en primer lugar.
ALTERNATIVAS
En el diálogo sobre este asunto, los padres pueden ofrecer una serie de alternativas, como: “¿no te gustaría más una buena bicicleta de carrera nueva o una mountain bike”? Y si el menor está en edad de conducir autos o próximo a ella, pueden plantearle la futura adquisición de un vehículo de segunda mano.
CICLOMOTORES
La adquisición de motocicletas entre adolescentes va en aumento y, aunque en cada país rigen normas al respecto, los jóvenes pueden sacar el carné que les permite conducir ciclomotores bastante antes de ser mayores de edad.
Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE